Escritores Club forma parte del portal de literatura Escritores Libres y pretende convertirse en una propuesta cultural innovadora, capaz de ofrecer al lector la oportunidad única de conocer sus autores favoritos y dialogar con ellos directamente, sin intermediarios. Hemos reunido los mejores escritores independientes del panorama literario actual, dispuestos a ofrecernos su talento y sus valoraciones, no sólo sobre sus obras, sino sobre la literatura en general y el mundo que la rodea.

Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

jueves, 30 de octubre de 2008

MEDIMENTE: un concepto distinto en meditación



El 7 de marzo del corriente año empecé a publicar en el blog LIBRO ABIERTO, en ESCRITORES CLUB y en BLOGVERSO, simultáneamente, un curso sobre meditación para principiantes.

A su vez, he ido recopilándolo en capítulos publicados en LULU, pero manteniéndolos de momento, sólo al acceso privado.

La idea era y continúa siendo, publicar un libro basado en mi experiencia personal y conocimientos adquiridos durante treinta años, promediando la cercana finalización del curso y que recopilara todo lo aprendido. Su título: MediMente.

Estando ya muy cerca de terminar la primera parte del libro: MediTeoría (Principios teóricos de aplicación práctica sobre meditación y temas relacionados) y quedando pendiente la segunda: MediPráctica (Meditación Práctica), dividida a su vez en dos capítulos (Meditación Modelo y Meditación Argumentada), he decidido que ha llegado la hora de "levantar el telón". Ello significa que he liberado todos los capítulos acumulados en LULU, al acceso público, como así también, los he publicado en SCRIBD, sitio donde exhibo el resto de mi material.

Tomando en consideración los últimos acontecimientos en relación a la política de la empresa LULU, y que aún se mantienen en una nebulosa informativa, hasta tanto dicha empresa retome la palabra y se expida, he decidido mantener todo mi material literario allí publicado, con la acostumbrada descarga gratuita, retirando asimismo toda posibilidad de adquisición física de mis libros y/o trabajos, en respeto al lector consumidor.

Deseo, asimismo, poner en vuestro conocimiento que he de subir a YouTube, en forma separada, cada uno de los capítulos, en vídeos provistos de música, imágenes y voz, en un estilo similar al de los "audiolibros", para los lectores que prefieran escuchar en vez de leer.

Continuaré publicando el material que se vaya agregando, de la manera descripta, hasta la completa finalización del libro, momento en que procederé a su publicación.

Al igual que con el resto de mis obras, su descarga será ofrecida de manera gratuita.

Cordialmente.

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

Subida de precios sin precedentes en Lulu.com, la editorial pionera en el mundo en la impresión bajo demanda.

Aunque ya se había anunciado hace algunas semanas, ha sido este 28 de octubre cuando la subida de precios de la editorial Lulu.com se ha hecho efectiva y el disgusto de los usuarios europeos ha sido mayúsculo.

lulu.com 

¿Qué está pasando en lulu.com?

En un principio, se anunció la subida con una carta del fundador de Lulu.com, Bob Young, a los usuarios de la web, en la que se anunciaba una nueva tabla de precios que distinguía entre usuarios europeos y usuarios americanos. Resumiendo, los precios americanos permanecían muy similares a los ya conocidos, mientras que los europeos sufrían un incremento de más del 60%.

La polémica se suscitó de inmediato, ya que la descomunal subida se justificaba en la diferencia de costes de producción en los dos mercados, lo que en teoría debería repercutir sobre el comprador (ya que los libros se imprimen en el lugar más cercano al comprador) y, sin embargo, se anunciaba que las tarifas se aplicarían según la procedencia del escritor e independientemente del lugar de destino del libro solicitado.

A pesar de las peticiones de explicaciones sobre estos y otros datos injustificados de la subida, Lulú ha permanecido impasible a las quejas y no ha ofrecido explicación o aclaración alguna en sus foros, lo que ha ido incrementando el malestar de todos sus usuarios, especialmente los españoles que resultan los más perjudicados con los nuevos precios.

A todo esto hay que sumar una extraña política de opacidad en Lulú, que les ha llevado a modificar de forma unilateral (a pesar de haber anunciado lo contrario) los precios y royalties de los escritores, en aquellos libros que se habían acogido al paquete de distribución ofertado por la editorial, sin darles opción alguna a fijar sus ganancias tal y como su propaganda afirmaba por doquier.

Curiosamente, tras las numerosas quejas y acusaciones a Lulú de estarse lucrando más allá de lo que inicialmente prometieron, de la web ha desaparecido toda mención al famoso 80% de ganancias para el autor y 20% de ganancias para Lulú, que su fundador Bob Young se encargó de utilizar como lema de su nuevo negocio online.

Si a todo esto unimos los gastos de envío realmente altos de la web, los precios que los libros autoeditados en Lulú pueden alcanzar en el mercado, exceden enormemente los del mercado habitual del libro, lo que convierte a Lulú.com en una opción poco realista para un escritor que intente utilizar este medio para promocionar sus obras.

lulu

¿Quizá sólo debería aparecer "Publica"?

Qué se puede esconder tras una decisión tan arriesgada como la que ha tomado Lulú, que incluso podría acarrearles problemas legales, es algo que se nos escapa. Todas las medidas parecen diseñadas para mermar el volumen de negocio en el mercado europeo en general y en el español en particular. Quizá, la explicación habría que buscarla en que el mantenimiento del crecimiento actual requeriría de inversiones en infraestructuras en Europa, que la empresa no está decidida a realizar, cegada por una mentalidad cortoplacista y unos beneficios exacerbados.

Esperemos que la jugada no les salga mal, ya que su credibilidad ha salido muy tocada y su viabilidad empieza a estar en entredicho, sobre todo en un momento en que la competencia arrecia y de dispone a abalanzarse sobre el mercado despreciado por Lulú con lógica voracidad. Una vez perdido un mercado, a Lulú le será muy difícil recuperarlo.

Publicado originalmente en: Espaciolibros

lunes, 27 de octubre de 2008

Los distintos tipos de Editoriales o el difícil mundo del escritor novel (4ª parte): Los peligros del escritor novel.

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Cuando un escritor termina su obra y se decide a buscar editorial, se enfrenta a una serie de decisiones no exentas de riesgos, por eso es conveniente dar un pequeño repaso a los

1) ¿En qué formato debo imprimir o presentar mi obra?

Lo ideal es contar con una edición digital que te permita presentar la obra de forma electrónica a través de email. Lo mejor es utilizar Word o realizar un PDF, que es compatible con cualquier lector.

Si la imprimes para enviarla por correo hazlo en papel A4 blanco de 90 grs. al menos (olvídate de colores ni nada similar). Utiliza una tipografía clara; Arial, Times o Garamond y un cuerpo 11 o 12 con interlineado sencillo o doble. Imprime las hojas sólo por una cara.

2) ¿Debo mandar la obra completa?

No mandes nunca la obra completa (ni por correo ni por email). Realiza un buen resumen que hable del contenido de la obra en unos pocos folios y realiza, a parte, una carta de presentación con tus datos personales de contacto. Esto te ahorrará muchos gastos inútiles ya que, si la editorial se interesa, te solicitará la obra completa.

3) ¿Pueden plagiar mi obra?

Siempre existe el riesgo de que una editorial poco escrupulosa copie tu obra o tu idea y la rehaga después. Para evitarlo registra siempre tu obra en el Registro de La Propiedad Intelectual. El gasto es mínimo y te evitará muchos quebraderos de cabeza. Para el registro necesitarás una copia impresa completa (puedes encuadernarla con canutillo) de la obra, especificando de forma clara en la primer página Título y Nombre del autor.

4) ¿Cuánto tiempo debo esperar la respuesta?

Las editoriales suelen ser desesperadamente lentas. Suelen tardar del orden de tres meses en responder. Si tardan más puedes mandar un email para preguntar por el retraso y asegurarte de que tu obra les ha llegado.

5) ¿Y cuándo me respondan qué hago?

La mayoría de las editoriales te responderán negativamente utilizando respuestas estándar (no es el tipo de novela en el que trabajamos, no tiene el nivel que requerimos para su publicación, etc…) No te desanimes por las respuestas negativas e insiste, probablemente si habrán leído tu escrito.

Si te responde afirmativamente pueden darse dos casos:

- Te responde una editorial convencional y te ofrece un contrato y una primera edición: ¡Felicidades! Celébralo y busca un abogado que te aconseje sobre el contrato antes de firmarlo.

- Te responde una editorial afirmativamente pero te pide que costees una parte de la tirada: Desconfía de inmediato, sobre todo si te llenan de halagos. Si no quieres gastar dinero olvida la propuesta y, si te tienta, busca un abogado que evalúe el presupuesto o a algún conocido escritor que pueda aconsejarte. No dejes que jueguen con tus ilusiones para hacerse con tu dinero y dejarte con un trastero lleno de libros sin vender.

Espero que estos consejos os sean de ayuda y en breve los iremos ampliando.

Publicado originalmente en: Espaciolibros

domingo, 26 de octubre de 2008

Rojo agua


En el pozo donde caí todas las piedras eran arrojadas desde arriba. Torturado por quienes no admitían un desliz, siquiera una falta durante la rutinaria recorrida de esperanzas, intentaba olvidar, deshacerme de cuanto grato recuerdo me halagase.
Desde poca altura caía esa tempestad de lluvia mortífera, como si cuchillos fuesen agudizando sus filos al enfrentar mi cráneo frágil. Atenazado en los bordes del piletón, no había dejado que el acuoso y bélico rugir de la ducha me aterrara. Permanecía quieto, inmóvil. Persistía mientras variaba la temperatura de cálida a fría, impidiendo que mi atención se librara y cerrase la canilla.
Aunque el silencio no influyera en la catarata impiadosa deteniendo el irreparable daño, quedo estaba. Quieto. Había llegado a contar hasta con exacta precisión la cantidad de gotas que me laceraban a la vez. Este número a veces ascendía, otras no; pero nunca dejaba de ser suficiente como para continuar el martirio.
Pero nada había quitado mi atención sobre la victimización en proceso. Nada. Nada porque había estado intentando recordar la justa cantidad de gotas impactadas sobre mí desde el inicio. Y como esta empresa de ardua se convertía en inalcanzable, algunas ideas la habían sepultado, la habían callado para permitir la liberación. Es que en ese momento estaba recordando, pero no podía recordarlo todo. Entonces sustituí la cantidad por la cualidad de clase en cuestión; es decir, en vez de conmutar la suma de todas las gotas, había reconocido que eran gotas. Y nada más.
Cuando una suturante calma despertaba en mis nervios, unas gotas rojas habían comenzado a caer. Y no caían desde arriba, desde las alturas. Las gotas rojas caían desde mi cráneo frágil.
Aún no habían satisfecho sus reproches, y proseguían arrojando piedras que no lograba ver y que quizá fueran transparentes.
Caen rojas. Decido soltarme de las rejas del pozo y cuando me acerco a una de ellas otra golpea sobre mi sien. Caigo.
Al despertar ya nada cae, todo permanece en reposo. El dolor de mi cuerpo alcanza los límites del tedio exagerado y de la supervivencia delirante. Desmiembra todo intento por escalar y huir.
Mis sentidos, y el resto de las capacidades de mi cerebro se me aparecen como nuevos, como si nada supiera acerca de mi pasado cercano y lejano. Es que recuerdo un pozo blanco con una ducha y una bañadera llena de piedras. No sé si he estado en uno u en otro. Pero si sé que he sido torturado.
Sé también que he olvidado demasiado por reducir los recuerdos a simples elementos: piedras, gotas sólo rememoro. Sé que el olvido me ha permitido sobrevivir a varias circunstancias, como si hubiera huido, aunque ese rojo agua siga cayendo sobre mi piel lacrándola.


sábado, 25 de octubre de 2008

El Poder de las Palabras

El feto demora apenas unas semanas en quedar por completo conformado, tanto en sus partes externas como en sus órganos y constitución interna. A partir de entonces sólo le quedará crecer dentro del útero de la madre, flotando en el líquido amniótico hasta poder ver la luz luego de nueve meses y comenzar su vida independiente.

Cada una de las células del futuro bebé posee códigos de información que determinan ya desde entonces cuáles serán sus características hasta el último de los detalles. Pero esto no solo es así respecto de sus atribuciones físicas, como color de cabello, ojos, piel, estatura, etc., sino también en relación a todas las diferentes funciones que irán desarrollándose a medida que el niño crece. Así es como quedará registrada en dichos códigos, una época en que comenzará a gatear (no imprescindible), otra en que se lanzará a caminar; habrá determinada una etapa en que el niño intentará tocar todo (del tacto), y así sucesivamente irán apareciendo otras tantas más y colaborando en la completa evolución y desarrollo del niño como individuo.

En determinado momento el niño empezará a desarrollar el habla por medio del lanzamiento de palabras sueltas y en general mal pronunciadas, producto de la imitación que hará de sus mayores, y que él mismo comenzará a conectar a imágenes visuales.

Todos poseemos en nuestro cerebro, entre otras, una pequeña zona de ubicación específica, denominada "centro del habla", la cual, si por cualquier motivo se encontrase dañada, nos restaría capacidad al hablar y expresarnos, pudiendo incluso llegar a dejarnos mudos según fuese la gravedad de la lesión. Dicho centro se encuentra relacionado a las funciones auditivas (es por ello que el niño que nace completamente sordo también será mudo debido a que no puede escuchar voces y sonidos que le permitan desarrollar el habla). Hoy día, el sordomudo de nacimiento, a través de los años, logra hablar aunque con ciertas limitaciones, merced a técnicas especiales de aprendizaje que le permiten al individuo utilizar en gran parte sus capacidades vocales no perdidas. El "centro del habla" también esta relacionado con la zona de la garganta que posee funciones fonéticas y centralizada en las cuerdas vocales, como así también, con las funciones motoras de la lengua, el paladar, los maxilares, la musculatura facial requerida para el habla, y la interacción entre todas ellas. Ello representa una sofisticada maquinaria cuyo motor comienza a funcionar merced a la conexión de nuestro cerebro con otra que reviste aún hoy, el mayor de los misterios de la conformación humana: la mente, el mecanismo abstracto más poderoso que posee el hombre, a pesar de las limitaciones que debe enfrentar en sus posibilidades de uso.

Si mencionamos la palabra: "caballo", de inmediato se nos representará en nuestra mente la imagen del animal. Es posible también, que si hemos vivido en el pasado alguna experiencia afectiva, traumática o de algún significado especial para nosotros en relación con los equinos, aparezcan los recuerdos en nuestra mente, merced a lo que llamamos "centro de la memoria", y estos provoquen en nosotros nuevamente, el mismo estado de ánimo experimentado en aquel momento. Todo, debido al solo hecho de haber escuchado o pronunciado el vocablo. Si lo mismo ocurriera respecto de la palabra: "madre", evocaríamos con nuestra mente y sin ni siquiera intentarlo, escenas y recuerdos de significación, los que, del mismo modo que en el caso anterior, continuarían conectados a los estados anímicos que una vez los acompañaron. Es también probable que al escuchar la mención de la palabra: "serpiente", reproduzcamos de inmediato un antiguo temor a aquel reptil o lo que éste representa, debiendo experimentar las mismas sensaciones vividas en algún momento de nuestro pasado. Todo ello estará relacionado y dependerá en forma personal, de cada individuo. Es decir, usted lector, podrá decir: "ninguno de aquellos tres vocablos producen nada en mí"; y esto será totalmente válido para usted, pues estará relacionado a su propia historia. En su caso, habrá otros tantos vocablos y expresiones que sí traerán imágenes, recuerdos y estados de ánimo a su mente.

Podemos apreciar entonces, que por algún mecanismo cuyo aprendizaje y comprensión nos está vedado, colocando un vacío científico a la hora de avanzar en el conocimiento de nuestra propia existencia, las palabras, las que nosotros mismos pronunciamos, poseen poder. Éste es un poder inmenso, no otorgado por nosotros sino por la Mente Cósmica en su contacto y comunicación con la nuestra. Pero de todo el amplio espectro de misterio que rodea el tema, existe una parte a cuyo conocimiento tendremos acceso prestando atención a su explicación:

Sabemos ya que nuestras sensaciones y sentimientos, sean buenos o malos, nos traigan sufrimiento o placer, no se generan en las situaciones surgidas en la realidad exterior, sino que son el resultado de los pensamientos que nuestra mente produce a raíz de la vivencia o conocimiento de tales situaciones.

Es decir, que si un ser amado fallece, la tristeza y angustia que sentimos no se debe a su muerte, sino a los pensamientos sobre su falta (no lo volveremos a ver), el recuerdo de momentos vividos; que nuestra mente nos evocará debido al hecho acontecido.

Hemos adquirido finalmente la casa de nuestros sueños. La inmensa felicidad que sentimos no se debe al hecho concreto de ser dueños de aquella casa. Nuestra mente, sin que nosotros podamos percibirlo, deambulará trayéndonos imágenes y pensamientos relacionados a nuestro nuevo "status", el inmenso disfrute del nuevo hogar con familiares y amigos. Son todos aquellos pensamientos sobre un prominente futuro de felicidad debido a la adquisición, los que provocarán el gran cambio en nuestro ánimo.

El hecho de que finalmente salimos de nuestra tristeza en el caso de la muerte del ser querido, como también desaparece nuestra felicidad luego de un tiempo de habitar la nueva casa, viene a testimoniar una vez más, que no son esos hechos externos los que producen nuestro cambio de ánimo sino nuestros pensamientos respecto de ellos al momento de producirse.

Otra prueba de lo dicho la constituye un ejemplo que ofrezco en el prólogo del libro: "El Paraíso Escondido detrás de Nuestras Desgracias". Allí digo: "Dos hermanos pierden a su padre en un trágico accidente. El hijo que lo amaba lo llorará mientras que el que lo odiaba festejará su muerte".

Si el acontecimiento exterior que ha tomado lugar en nuestra realidad fuese el causante de nuestro estado anímico, ambos hijos sentirían lo mismo. Lo que aquí ocurre es, que la diferente relación llevada por cada uno de los hijos con el padre produce en ellos pensamientos por completo opuestos, que son los que llevarán a uno de los hijos a sentir tristeza y al otro, felicidad.

De todo lo hasta aquí expuesto podemos apreciar que si el niño, desde que empieza a realizar asociaciones con su escaso y limitado lenguaje, que le permiten romper en un llanto de angustia al escuchar las palabras: "viene el hombre de la bolsa", sin que haya nadie presente con él más que sus seres queridos, el poder de las palabras resulta un hecho irrefutable. Entonces podremos deducir que si logramos controlar nuestra mente de manera tal que podamos inducirnos a nosotros mismos a pensar lo que deseamos y no lo que ésta nos traiga, podremos provocarnos el estado anímico que queramos. Y aquí es cuando las palabras adquieren verdadera relevancia, puesto que ellas serán la herramienta y el vehículo más eficaz con el que contamos para crear las imágenes y pensamientos que deseamos.

Émile Coué, psicólogo y farmacólogo francés, introdujo un método conocido como el de la de curación y automejoría que se basa en los principios de la autohipnosis y la autosugestión conscientes. Repitiendo palabras uno puede condicionar su mente. Luego, cuando la mente se encuentra ya condicionada, será capaz de producir un comando autogenerado cuando la situación lo requiera.
Su conocida frase que dio vuelta al mundo y cuyo texto es el siguiente: "Día tras día, en todos los aspectos, me va mejor y mejor", se basa en su sencillo pero original método de repetición de la fórmula.

Este método iniciado por Coué hace casi cien años y expandido hasta hoy por el mundo entero, resulta de un efecto sorprendente para resolver estados de angustia, depresión, ansiedad y similares "dolores del alma".

Yo, personalmente, lo he utilizado hace treinta años, luego de realizar algunos pequeños cambios en él, obteniendo resultados que hasta el día de hoy no dejan de sorprenderme:

Se debe crear un texto simple, corto y lo más representativo posible de la situación que se desea revertir (estado anímico). No debe aparecer en el texto la palabra: "no" y ninguna otra palabra negativa. Se debe utilizar una conjugación de verbos de la que se pueda claramente advertir que la situación deseada ya existe y su progreso va en aumento (por ejemplo: "me siento bien y cada vez mejor"). Nunca utilizar verbos en conjugación futura que expresen sólo un intento por lograr el objetivo (por ejemplo: "mañana me sentiré mejor"). Una vez obtenida la frase o el texto completo de creación propia y de acuerdo a las propias necesidades, deberá memorizarse y repetir para sus adentros, en voz baja o en voz alta, textualmente, sin cambiar nada de su contenido. Puede asimismo, efectuarse una grabación en forma repetida de dicho texto, grabado con la propia voz. El texto completo deberá ser escuchado (grabación) o repetido tantas veces como lo desee, en especial en los momentos en que aparece el estado anímico no deseado.

Si se ha confeccionado adecuadamente el contenido del texto, ajustándolo a los parámetros representativos de las necesidades de quien lo utilizará, con la propia voz del sujeto interesado y poniendo éste, toda la atención y concentración en el texto cada vez que lo escucha o repite, obtendrá sin duda alguna, un efecto inmediato.

El alivio que asome al padecer, en un principio puede ceder rápidamente, volviendo a aparecer el tormento anímico. Será importante no desesperar. Reiniciando y repitiendo una y otra vez (en cada oportunidad que el malestar anímico aparezca) el contenido del texto, poniendo especial énfasis en la concentración de sus dichos, nos irá mostrando el distanciamiento cada vez más pronunciado entre los accesos de padecimiento anímico hasta su completa y total desaparición.

El poder de nuestras palabras es capaz de vencer cualquier estado anímico indeseable. Solo depende de cada uno de nosotros el tomar en nuestras manos la herramienta que poseemos y decidir ir al ataque sin que pueda asomar un atisbo de duda de que triunfaremos.

Rudy Spillman

http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com


SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

El presente artículo contiene exclusivamente material informativo no debiendo ser interpretado como reemplazante de asesoramiento profesional alguno. Su contenido no presupone recomendación de tratamiento médico o alternativo de ninguna especie.


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jueves, 23 de octubre de 2008

Un hoyo con los dientes

Ya no se ni qué decir. No se ni con quién hablar. Hubiese deseado que el humo salga negro por las ventanas de los labios, pero el nervio gástrico no se esparce solo por las nubes de las cabezas de los alarmantes. Y tengo mucho que decir y que escribir, peor no tengo quien escuche y quien lo lea. Y así es inútil pensar en deshacerse de ésto. No tiene sentido hablar para sí como una araña sobre el espejo. Menos sentido hay en la huída y en el llanto. Pues cuerpo no hay para lágrimas dejar caer y menos el espacio cronológico y generacional para hacerlo. Sólo el cenit de una vida se asoma allí donde las aguas son bajas. Pero yo necesito decirlo o reflejarlo. Se de estas raras arenas que caen despacio dentro del cuerpo, pero sin llegar al alma. Se que mi diván me dijo que eso vendría. Y no me importa sentir que no tengo hambre sin comer, quizás incluso sea mejor vivirlo. Por lo menos más de hombre sería todo eso. Y simplemente creo que así va a ser. Y simplemente creo que en algún rato se dibujará un espacio llano y solitario donde las aguas saladas puedan engendrar árboles de diversos colores. Y conforme se posa la noche estoy dentro del blanco espacio queriendo ver dibujado mi dolor y sentir así que lo dejo de lado. Desesperación es lo que provoca la ira de las reflexiones y los sueños sin hacer. Tanto más soy cuando veo que no soy lo que quiero. Y ya se bien que la sensata inconformidad me pone creativo. Pero no hay nada que asegure las vigas de una cama extensa y quejumbrosa. Es más bien el deseo de soñar lo que soporta tanta ola en medio de la espalda y tanta piedra candente entre los dedos de los pies. Necesito la construcción de la oreja. ¿Alguien ahí oye las revueltas silenciosas de los que no encuentran su planeta? Alguien puede tan solo decir «hey!!! Parece que fueras un humano pasajero. De esos que vinieron por miserable exportación». ¿Hay alguien ahí?

miércoles, 22 de octubre de 2008

La Saga de la Fundación

Hace poco os hablaba de Isaac Asimov, un auténtico maestro de la ciencia ficción. Hoy quiero hablar específicamente de la que considero su mejor obra: La Saga de la Fundación.

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Fundación es una colección de cinco relatos cortos de Asimov publicados originalmente en la revista Astounding, dirigida por John Campbell entre 1942 y 1944, y recopilados por primera vez en forma de libro por Gnome Press en 1951. Estos relatos sería posteriormente recogidos por una editorial de ciencia ficción que los publicaría en forma de trilogía bajo los títulos: Fundación (1951); Fundación e Imperio (1952) y Segunda Fundación (1953). A este conjunto pasó a conocérsele como La Trilogía de la Fundación o El Ciclo de Trantor.

Asimov no volvería a la serie en más de treinta años, hasta 1982 cuando aparecería por fin el cuarto volumen de la serie: Los límites de la Fundación, que pasaría de inmediato a la lista de éxitos del Times de Nueva York, quedándose allí durante veinticinco semanas. La última entrega de la saga sería Fundación y Tierra, la quinta novela en la que el autor concluye la saga con un botón de oro.

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La intención de Asimov era, desde el principio, crear un relato épico, que relatase la historia de la caída y auge de un Imperio Galáctico. Para ello se inspiraría inicialmente en La Caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon.

La historia de la Fundación relata a grandes rasgos, como la decadencia de un Imperio Galáctico es predicha por un científico revolucionario Hari Seldon, que crea una ciencia denominada psicohistoria, capaz de predecir el futuro. El matemático concebirá un plan para suavizar el desastre que se avecina, y aminorar los futuros 30.000 de barbarie hasta convertirlos en sólo 1000. Para ello convence a los gobernantes del imperio para iniciar el proyecto de crear una Enciclopedia Galáctica, que almacene todo el conocimiento acumulado a lo largo de miles de años. Con ese fin propone que su equipo se traslade a Terminus, un planeta alejado de Trántor con pocos recursos. La verdad es que el plan de Sheldon es mucho más complicado de lo que aparenta y se extenderá durante cientos de años hasta conseguir la creación de un Segundo Imperio Galáctico.

Para cualquier aficionado a la Ciencia Ficción esta es sin duda una obra imprescindible, que se encuentra entre las mejores sagas literarias de todos los tiempos. Resulta bastante increíble que la industria del cine, tan falta de buenas ideas, no se haya acercado a esta saga de Asimov para llevarla a la gran pantalla o a la pequeña en forma de serie de televisión.

Publicado originalmente en: Espaciolibros

martes, 21 de octubre de 2008

Por favor ¡SÁLVENME!

He recibido un material que consideré de urgente despacho. Incluye un vídeo que transcribo a continuación y el siguiente "banner":

ContraPORNOINFANTIL

CONTRA EL ABUSO SEXUAL INFANTIL


Algo fuerte pero creo que es la única manera de sensibilizar lo suficiente como para producir un cambio. Observa el vídeo. No tengo más que agregar.




EL PRECEDENTE MATERIAL HA SIDO CREADO A LOS EFECTOS DE SU DIFUSIÓN EN TODOS LOS MEDIOS SIN NINGÚN TIPO DE RESTRICCIÓN.

La buena adicción

Junto con el auge del fenómeno autoayuda de los últimos años, también se ha incrementado la concientización de que el deporte resulta una disciplina de significativa y hasta vital importancia en el mantenimiento de la salud general del individuo, tanto física, como mental. Basta observar la cantidad cada vez mayor de gente de todas las edades que, preferentemente en horas tempranas de la mañana o luego del crepúsculo de cada día, interrumpen toda actividad (o la comienzan), para dedicarse de manera rutinaria al conocido jogging. Y esto sucede en cualquier ciudad de gran parte de los países del planeta.
Hasta que este fenómeno surgió, la humanidad parecía estar dividida entre individuos deportistas y no deportistas. Hoy, en mayor o menor medida, todos sabemos que si logramos ingresar en este mundo tan especial que nos permita continuar nuestras vidas sedentarias durante largas horas en una oficina o en tareas similares sin resentir nuestra salud, sino revigorizándola, habremos hecho buen negocio. No se trata de entrenarnos para competir en los próximos juegos olímpicos, ni siquiera es necesario que nos dediquemos a la práctica de un deporte en forma intensiva, como muchos deportistas hacen. Lo que intento por medio de este artículo es llegar a las personas que alguna vez han odiado el deporte para hacerles saber en base a mi experiencia personal, qué poco es necesario hacer y cuánto beneficio podremos obtener para nuestra salud y calidad de vida si nos decidimos a invertir apenas una muy pequeña porción de nuestro día en esta milagrosa medicina natural.
He realizado todo tipo de deportes, ya desde niño. Ello significa que la actividad deportiva de que se tratara no la realizaba por decisión propia, puesto que de pequeño, son los padres los que deciden por uno (al menos, así era en mi época). Pero yo no mostraba oposición, aunque sí iba percibiendo mi falta de condiciones excepcionales para destacar en cualquier actividad de que se tratase. Así pasaron los años al cabo de los cuales me había dedicado a salto en alto, baseball, baloncesto, voleiball, karate, natación y equitación (salto de obstáculos). Como bien se suele decir: "el que mucho abarca poco aprieta", en el mundo de los deportes nunca me fue dable "apretar" demasiado. Pero si de algo puedo jactarme, luego de haber sufrido dos fisuras en mis prácticas de karate y no haberme lucido obteniendo premios en las competencias en las cuales intervine en el resto de los deportes mencionados, es el haber adquirido una buena técnica en natación, en los estilos libre (croll) y pecho, lo que me permitió retomar la práctica de este deporte tan completo y beneficioso para la salud, en mis años de madurez y practicarlo hasta la actualidad.
Hasta mi llegada al Estado de Israel donde afinqué la residencia con mi familia (yo contaba entonces con 40 años de edad) fui un deportista que "odiaba" el deporte, pero que continuaba practicándolo, aunque siempre a regañadientes. Y lo practicaba por dos motivos:
- había podido descubrir lo bien que uno se sentía practicándolo, aunque en aquella época no se tenía conocimiento (al menos, no público) de las ventajas que proporciona a la salud, o no se encontraba debidamente difundido el tema.
- mi hermano menor, exitoso deportista con claras capacidades para las actividades físicas, me ofrecía acompañarlo, lo que para mí facilitaba el realizar prácticas que en general me resultaban aburridas y tediosas.
Fue recién a mi llegada a Israel que se operó el gran cambio. Desde el segundo día de mi arribo comencé una actividad, que si bien había practicado un poco en Buenos Aires, allí lo había hecho de la misma manera en que había practicado los demás deportes. Y por supuesto, era un gran aliciente estar siempre acompañado por mi hermano. Cosa que ya no ocurriría en Israel.
Esta actividad a la que me refiero era el jogging. Así es como comencé a correr un poco más cada día, en un principio, con la excusa de ir conociendo de forma distinta y amena la ciudad en la que viviría durante los próximos tres años: Nazareth Illit, ubicada al norte del país. Llegué a promediar los 4 a 5 kilómetros diarios de jogging con un día de descanso semanal, cuando advertí que la buena adicción se había instalado en mí. Situación que se continuó a mi llegada a la ciudad de Eilat (extremo sur de Israel), donde asentaría mi hogar definitivo hasta el día de hoy.
¿Qué significaba esto de la buena adicción? En principio, de haberme fastidiado la práctica de cualquier deporte durante toda mi vida, pasé a disfrutarla cada vez más, hasta llegar al punto de sentir una verdadera necesidad. Si por algún motivo, un día no había podido realizar mis acostumbrados recorridos, sentía su falta. No estaba dispuesto a renunciar a él al día siguiente.
Algunos entendidos se refieren a la serotonina, como la sustancia clave que nuestro propio cerebro produce y que sería la causante de nuestro buen ánimo y todo lo que a partir de este punto genera las condiciones más favorables para gozar de un cuerpo y una mente sanos desempeñando las actividades fisiológicas adecuadas. Hay quienes, habiendo probado o consumido ciertas drogas o fármacos, aseveran que la actividad deportiva, siendo intrascendente de cuál se trate, realizada con constancia y manteniendo una determinada intensidad en la práctica, llega a producir, a veces, sensaciones similares a las que aquellos ocasionan. De ser esto cierto, al menos podremos concluir que éstas obedecen a estímulos naturales, no causando el conocido daño que produce la drogadicción o los efectos secundarios de ciertos fármacos.
De todas maneras, cuando se intenta realizar un perseguimiento de los supuestos efectos de la serotonina y/o alguna otra sustancia cerebral, los científicos caen en el ya conocido abismo de la mente, que es donde los principales efectos se producen (estado anímico, sensaciones, sentimientos) y que al día de hoy se mantiene como uno de los impenetrables misterios en nuestra composición orgánica y energética.
Para finalizar, le diré a todo aquel lector que todavía no ha decidido quitar su trasero del cómodo asiento que lo coloca frente al operador, televisor o mesa de escritorio en su oficina de trabajo, que desde el año 2005 no realizo más jogging. Ello no se debe a una decisión voluntaria sino a una intervención quirúrgica de columna que debí atravesar y que me ha impedido continuar con dicha práctica. Pero he logrado reemplazarla. Sí, hoy completo recorridos a nado, en los estilos que he mencionado más arriba, en forma alternativa, en el mar o en alguna piscina de la ciudad. Cuando por algún motivo debo detener mis prácticas por períodos más o menos prolongados, empiezo a tener ciertos problemas de constipación, me asciende en algo la presión arterial, siento agotamiento durante el día, a veces, dolores de cabeza, enfermo con más asiduidad (resfríos, gripes y demás achaques pasajeros), siento debilidad general, dolores óseos y musculares (en especial de columna y pierna izquierda) y mi ánimo suele experimentar cambios no del todo positivos. Cuando logro recuperar la rutina de mis prácticas, todo vuelve a la normalidad en apenas unas jornadas. Como por arte de magia, logro sacar al conejo de mi galera.
Pero debido a que la natación requiere de ciertas condiciones mínimas que no siempre tenemos a mano, para llevar a cabo su práctica, como lo es la necesidad de tener que llegar al mar o contar con una pileta de natación a nuestro alcance, empecé seriamente, a caminar seis días a la semana, durante cuarenta minutos cada vez, aunque sé que lo más aconsejable es completar un recorrido de una hora diaria. Pero no lo hago como un simple paseante sino como alguien que quiere sentir los músculos de sus piernas trabajando. El resultado es similar. Todas mis funciones fisiológicas funcionan a la perfección.
Actualmente, cuento con 2 actividades físicas, en forma alternativa o conjunta. También medito, leo, escribo, escucho música y comparto momentos con mi familia. Mi estado de ánimo es excelente. ¿Qué más se puede pedir de la vida?


Rudy Spillman
http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

El presente artículo contiene exclusivamente material informativo no debiendo ser interpretado como reemplazante de asesoramiento profesional alguno. Su contenido no presupone recomendación de tratamiento médico o alternativo de ninguna especie.

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El Extraño




No sabría decirte con certeza cuando empecé a sospechar que ya no eras tú, que otra persona ocupaba tu lugar, que alguien extraño y desconocido usurpaba tu cuerpo. Al principio se trataba de pequeños detalles, que yo analizaba mentalmente, sentada frente a ti, viendo como apurabas la sopa con la mirada perdida en el televisor. Repasaba tu rostro, las cejas algo más pobladas, los ojos surcados de arrugas, la nariz y la boca, moviéndose acompasadamente al masticar. Y aunque sabía que eras tú, algo había cambiado en esa mirada verde oliva, cada vez más extraviada. Por eso seguía recorriendo tus facciones, para disuadirme de la peregrina idea de que eras otra persona, esa que a veces veía asomar, mirándome atónita desde tus pupilas.

Mis sospechas sobre la existencia del intruso se confirmaron el día de nuestro aniversario, hasta entonces nunca lo habías olvidado. Durante treinta años, el dos de octubre encontraba una docena de rosas rojas al volver del trabajo, soltaba el bolso y la chaqueta e iba corriendo a darte un beso. En las últimas ocasiones ya no corría tan deprisa, el cansancio y la monotonía pesaban demasiado sobre mi espalda, pero tu ramo siempre estuvo ahí y mi beso de agradecimiento también. Por la noche nuestros cuerpos no temblaban con la misma fuerza de los primeros años pero seguían ofreciéndose cálidos y acogedores, como un atardecer encendido en brasas.


Cuando me sentía triste, amenazada por el intruso que en ti habitaba, cogía las cartas de amor, esas que me escribías desde la mili, nunca fuiste un poeta, pero aquellas frases destilaban algo más que cariño, venían impregnadas de pasión, una pasión a duras penas contenida por el miedo a que mi madre pudiera abrirlas antes que yo. Las apretaba contra mi pecho conteniendo los suspiros, como entonces, y sentía latir de nuevo este viejo corazón.

¿Cómo se puede vivir con un extraño?, pensaba porque cada vez me lo parecías más. Te quedabas observando las gotitas de agua que resbalaban por el cristal y me preguntabas cómo nos conocimos, yo te miraba atónita y ofendida a un tiempo. Olvidar nuestro primer encuentro, otra prueba más de que no eras tú y sin embargo te parecías tanto. Quise contártelo, pero un nudo en la garganta me impedía hablar, mientras las imágenes pasaban por mi cabeza y te veía en la cola de aquel cine de verano, mirando descaradamente mis piernas, justo allí donde se acababan los calcetines, subiendo hasta el bordado que ribeteaba la falda. Sé que me puse colorada, incluso recuerdo aquel calor que me sofocó durante toda la película, mientras tú, ajeno a la pantalla y a mi azoramiento, te dedicaste a observarme en la oscuridad, con el detenimiento y la precisión de un científico explorando a través de su microscopio. ¿Se puede olvidar algo así?

Aún necesitaba más pruebas que me confirmaran que no eras tú, antes de tomar una decisión al respecto y fue entonces cuando empezaste a acusarme, a cada instante me hacías responsable de tus problemas, de tus pérdidas, de tus fracasos. Te volviste irascible, iracundo a veces, dejando de ser tú por completo, el otro, el invasor se había apoderado de tu ser. Yo pensaba en marcharme, hacer las maletas y dejarlo porque ya no conseguía recordar cómo eras, el intruso aparecía cada vez con más frecuencia y tardaba en marcharse. No podía acostarme con él en la misma cama, compréndelo, hubiera sido como serte infiel. Por eso me mudé al cuarto de la niña, ella apenas venía por casa ya. Creo que para no ver al otro, le inspiraba cierto temor. Ya sabes como es la niña, en apariencia dispuesta a comerse el mundo pero en realidad camina por la vida amedrentada, como un conejito arrojado de su madriguera.

El día que olvidaste mi nombre llovía a mares, el cielo amenazaba con atraparnos en un abrazo húmedo y mortal. Preparaba la cena en la cocina, cuando te oí contestar “no, aquí no vive ninguna Rosa, se ha equivocado”, y colgaste el teléfono como si nada. Yo te miraba asombrada, las manos mojadas en el paño, la boca abierta en un gesto de incredulidad. Me quedé tan perpleja que ni siquiera tuve fuerzas para sacarte de tu error, cada vez tomaba fuerza en mí la idea de abandonarte, o mejor dicho de alejarme de él, me asustaba su mirada vacía.

Como te decía estaba pensando en hacer las maletas y marcharme de casa, tú solo aparecías en contadas ocasiones y el extraño, casi siempre presente, me odiaba. Mientras que doblaba la ropa y la colocaba en la maleta, fui consciente de que desertaba. Durante más de tres décadas, unidos en una lucha constante, compartimos techo, hijos, hipoteca, sonrisas, mascotas, gritos, silencios, llantos, pasión, aburrimiento, miradas, …. Me vi reflejada en el espejo de la cómoda, vi el miedo en mis ojos y sentí vergüenza. Me observé allí plantada, dispuesta a marcharme sin mirar atrás, asustada por ese maldito intruso que te devoraba desde dentro. Estuve así unos segundos, quizás fueran minutos, observando mi rostro cansado, mi cuerpo vencido por los años y pensé que sólo te tenía a ti, que solo me tenías a mi.

Me armé de valor y lo miré a los ojos. Le anuncié que no estaba dispuesta a rendirme, se lo dije cuando salíamos de la consulta del médico. Allí se aclaró todo, me explicaron donde te habías marchado y quien era aquel advenedizo: “Es una dolencia degenerativa de las células cerebrales (neuronas) de carácter progresivo y de origen desconocido. La enfermedad se presenta de forma lenta y progresiva. Sus principales síntomas son la pérdida de memoria y cambios en el comportamiento. No es habitual que se presente en una persona de su edad, es más frecuente en mayores de sesenta y cinco años, pero no cabe duda su marido padece Alzheimer”.

Ahora te escribo estas palabras, que leeremos juntos, como siempre, tratando de retrasar, a base de medicamentos y cariño, la llegada de ese extraño con nombre alemán que pretende separarnos.

http://felisamorenoortega.blogspot.com/


domingo, 19 de octubre de 2008

Campana


Para serlo, ningún obstáculo impedirá la posesión. Para ser lo que en derredor se estima por ajeno, sólo pensándolo varío la sucesión haciendo un transmigre locuaz, escalón por escalón sobre la escalera sorda, muda. Los escalones son cuando les atribuyo mi estancia.
Cuando oyen, cuando hablan los elementos de cuánto a su antojo se avecina, es porque alguien está en ellos, alguien los ocupa. Los llegará a dominar hasta hacerlos sonar como la ruin campana que ahora entumece mis palabras.
Dentro de la torre el guardián la balancea y balancea porque la hora ha legado este momento para el trine ferroso. Tal como si una móvil cúpula fuera –sólo sujetada desde la cúspide-, se extiende a diestra y siniestra aunque sin friccionar siquiera un gramo del hormigón que en las paredes soporta el bullicio, canto metálico. Y el guardián la balancea y balancea hasta hacerme callar, hasta que se libren algunos pensares del acervo que contengo.
El pensamiento acerca de una campana, no varía aunque se modifique –en parte o plenitud- la campana. Es decir que si se constituyen las misma u otras campanas, ese pensamiento, ese concepto las seguirá abarcando.
Entonces cuando oigo, cuando hablo como elemento que poseo de cuanto a mi antojo se avecine, callaré a otros. Es que mi trino es demasiado fuerte para tu susurro de hormiga que ha olvidado su camino de regreso y clama por su auxilio bramando entre tierras.
Mi voz es llena. No es vacía. Mi voz es la misma que has oído ayer a esta misma hora, cuando el guardián repetía su quehacer. La voz de la hora que justo te colapsa, te subyuga obligándote a callar para oírla. Y mi oído sólo rectifica lo dicho.
Dentro de la torre el guardián se retira y ceso, cesan mis decires. Cesa mi habla, desaparecen mis oraciones: la hora ha partido sin siquiera dejarme seguro acerca de cuándo volverá pues yo nada sé sobre los tiempos. Nada sé aunque me sepa campana desde que poseí la que tronaba acá dentro.
Poco a poco el balanceo se lentifica; silabeo, abro y cierro la boca sin pronunciamientos. Poco a poco empiezo a oír. A nadie he interrumpido, a nadie callado; salvo a mí cuando había ansiado ser campana.
Pero poco a poco escucho, comprendo: el silencio es el único guardián de quien nada posee.


Los distintos tipos de Editoriales o el difícil mundo del escritor novel (3ª parte): La Impresión Bajo Demanda

 

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Hoy le llega el turno a la opción más moderna de publicación que ha aparecido en los mercados: La Impresión bajo demanda, un moderno sistema de autoedición que abarata enormemente los costes.

Hasta hace pocos años la impresión se realizaba en sistemas de impresión offset, lo que requería siempre que las tiradas fuesen lo más amplias posibles para bajar el precio por unidad. Esto, en el mercado de las editoriales significaba que cualquier impresión inferior a 500 o 1000 ejemplares era prácticamente imposible de realizar por el elevado precio y el poco margen de beneficios que permitía.

Sin embargo, la aparición de máquinas de impresión digital (para entendernos, con tecnología similar a las impresoras de inyección convencionales), se tradujo en el abaratamiento de la impresión (a costa de una pequeña pérdida de calidad) y la aparición de la posibilidad de hacer tiradas mucho más pequeñas, incluso de un solo ejemplar, sin disparar el precio exageradamente.

En este panorama, apareció Lulu.com, la que fue la abanderada de este tipo de impresión, hasta la aparición hace muy poco de serios competidores (Bubok, Amazón, etc….). Esta empresa ofrece la posibilidad de imprimir tu propio libro, facilitando herramientas para su publicación, sin coste alguno para el escritor, ya que es el comprador el que paga dichos costes al hacer el pedido. El libro se imprime en el momento en que un lector hace el pedido, de ahí el nombre de impresión bajo demanda. El escritor establece su propio margen de beneficios añadiéndolo al precio de venta (de este margen, Lulú se queda con el 20% siendo el restante 80% para el escritor).

Pero, ¿es oro todo lo que reluce?

Pues lamentablemente no. Aunque el sistema es muy sencillo, transaparente y sin apenas costes económicos para el escritor, plantea serios inconvenientes, que están haciendo que su despegue sea más lento de lo que parecía a primera vista:

- Estas editoriales bajo demanda publican absolutamente todo lo que se les envía sin filtro alguno. Esto, que a primera vista es una ventaja, también pude ser un inconveniente ya que la corrección y maquetación corre a cargo exclusivamente del autor. Si se quiere tener acceso a servicios de corrección los costes empiezan a dispararse hasta sus homólogos de impresión convencional.

- La calidad de la impresión bajo demanda va aumentando pero aún es inferíor a la impresión offset convencional, sobre todo en obras a todo color con acabados de lujo.

- No existe distribución alguna, aunque empresas como Lulú y otras ofrezcan supuestos paquetes de distribución. Lo único que hacen es asignar un ISBN a la obras y mandarla a bases de datos, ignoradas habitualmente por las librerías convencionales. El único mercado para estas obras es Internet, por lo que el escritor debe crear su propia estrategia de marketing en este medio.

- Los precios de venta al público siguen siendo más elevados que los de los libros de editoriales convencionales, lo que unido a que la mayoría de las obras son de autores noveles y desconocidos, hace casi imposible una venta seria a terceros.

En definitiva, siendo una alternativa interesante para empezar, la impresión bajo demanda no es de momento la panacea que prometía ser hace unos años.

La abanderada, Lulu.com, acaba de anunciar una subida de precios sin precedentes cercana del 60%, que hace imposible que un escritor espere vender sus libros por este medio. Al parecer, esta empresa ha optado por dirigirse al mercado de autoconsumo, buscando sus ingresos en los autores que publican exclusivamente por la ilusión de ver su obra en papel y vende unos pocos ejemplares a familiares y amigos, despreciando a los autores interesado en empezar auténticas carreras literarias. Un duro golpe para los que esperaban que el mercado de impresión bajo demanda fuese cada vez más competitivo con las editoriales convencionales y terminase por convertirse en una alternativa viable a estas.

En la próxima entrega os hablaremos de los problemas y peligros a los que se enfrenta un escritor novel.

Publicado originalmente en: Espaciolibros

sábado, 18 de octubre de 2008

MEDITACIÓN

Función de la respiración
El ser humano cuenta con funciones de las que puede disponer a voluntad. Así es como puede decidir mover sus brazos o piernas para realizar cualquier actividad (levantar un objeto, caminar, rascarse, etc.), abrir o cerrar los ojos, mover la boca para hablar, comer, bostezar; como toda otra función motora del organismo.
Cuenta también con funciones independientes que no requieren de su voluntad, como lo son todas las relacionadas con la actividad de los órganos internos. No está en nosotros poder ordenar a nuestro hígado, riñones o corazón, entre otros, que funcionen mejor o más rápido, o que se detengan.
Existe una función que cuenta en parte, con una relativa independencia, pero también, dentro de ciertos límites, obedece a nuestra voluntad.
Esta función es la de respirar: podemos decidir a voluntad, hacerla más intensa o más tenue. Incluso, podemos decidir detenerla por un período de tiempo determinado, después del cual, ésta decidirá en forma independiente, continuar su función sin esperar nuestro consentimiento y aunque nosotros nos opongamos.
Es quizás por ello que dicha función es elegida por la mayor parte de las técnicas, como eje a partir del cual comenzará nuestra concentración y relajamiento de todo el cuerpo, para luego continuar con el desarrollo del ejercicio de meditación.
Existen otras técnicas que no utilizan a la respiración de bastión, o aquellas en que ésta viene a llenar un espacio más dentro de los abundantes ejercicios de observación y concentración que cualquier meditación requiere.
Están las diferentes técnicas que sí la utilizan como motor y herramienta principal para el posterior desenvolvimiento de una adecuada meditación. Éstas se dividen en: - las que invitan a visualizar el recorrido del aire que va desde su contacto con los bordes exteriores de las fosas nasales (en la inspiración), pasando por los bronquios hasta llegar a los alveolos pulmonares, en lo más profundo de los pulmones; y su regreso (en la espiración), en que realiza el mismo recorrido pero inverso, hasta encontrar su salida por las mismas fosas nasales por las que penetró.
- las que sólo promueven una visualización de recorrido más corto, que suele comprender el de las fosas nasales por dentro, desde y hasta su salida.
- las que pretenden que el meditador visualice todos los detalles de su respiración natural (velocidad, ritmo, fuerza, etc.) sin cambiar ninguna de sus características y las que pretenden, por el contrario, inducir una determinada forma de respirar (realizar cambios sobre las características de la respiración natural).
- todas las técnicas precedentes, podrán enseñar al meditador a visualizar su mecanismo respiratorio o simplemente a percibirlo a través de las sensaciones (con todas sus características), pero sin imaginarlo en su interior (visualizarlo). Ello significa que, en estos casos, el meditador será consciente de su respiración y podrá sentirla a través del contacto del aire que entra o sale, en su fricción con las mucosas internas de las fosas nasales, parte superior de los labios, etc.
- por último, existen métodos que propondrán el refuerzo del acto respiratorio por medio de un conteo o mención internos de ciertas palabras (por ejemplo: 1, 2... 1, 2... ; "adentro", "afuera"... "adentro", "afuera"; etc.), o la visualización de ciertas imágenes representativas que sirvan de soporte al meditador para el logro de una más rápida concentración. Si bien, en estos casos, muchas veces se logra el propósito buscado, el inconveniente radica en que resulta más difícil llegar a los niveles de profundidad y concentración a los que la mente puede acceder, debido a la utilización de estos accesorios externos artificiales y no propios de nuestra respiración natural.
Asimismo, cabe destacar que la función respiratoria es uno de los principales indicadores externos de nuestros diferentes estados de ánimo. Bastará poner atención en las características de nuestro ritmo respiratorio en momentos de nerviosismo, ansiedad, congoja, temor, llanto, irritación, alegría, euforia o calma, para advertir que nuestra respiración es también un preciso indicador de nuestra sensibilidad afectiva. Es por ello que el alumno que aborde una cierta inestabilidad anímica mientras medita, probablemente sea aconsejado a abandonarla de momento y concentrarse únicamente en su respiración, hasta lograr recuperar la estabilidad anímica perdida.
SE DEJA EXPRESA CONSTANCIA QUE LOS CONSEJOS SUMINISTRADOS EN ESTE ARTÍCULO ESTÁN DESTINADOS AL PÚBLICO EN GENERAL Y DE NINGUNA MANERA EN FORMA INDIVIDUAL. CADA LECTOR ES ÚNICO Y ABSOLUTO RESPONSABLE DE SU DECISIÓN DE SEGUIR LOS MISMOS LUEGO DE VERIFICAR SU PROPIA SITUACIÓN Y ESTADO DE SALUD Y LA PREVIA CONSULTA CON EL PROFESIONAL FACULTATIVO.

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viernes, 17 de octubre de 2008

¿En Pantalla o en Papel?




P
laticando con Fernando Lozano, editor web de un periódico local, surgió el tema de los libros electrónicos. Él me preguntaba si estaba a favor o en contra de los mismos y me di cuenta de que mi postura al respecto era más bien de curiosidad. Había varias cuestiones físicas que los dispositivos de pantalla sin duda irían venciendo para estar acordes con los hábitos de lectura que se tienen actualmente, pero, sabiendo que un libro no sólo es información, comencé a preguntarme si en el ámbito simbólico la lucha estaría más reñida. Los aparatos novedosos, con toda su tecnología, cumplen además la función de voceros de quienes los portan: personas que no temen a explorar campos nuevos, que tienen los medios para estar adquiriendo los últimos productos y que poseen la destreza técnica para utilizarlos. La importancia simbólica del libro es un poco distinta: en este caso se proyecta una imagen de capacidad cultural. La gente que lee se enorgullece de mostrar un libro abierto frente a sus ojos, ya sea en un aeropuerto, un parque o el camastro en una playa. Llevar un libro bajo el brazo o tener un estante repleto de ediciones varias con lomos multicolores de enciclopedias, novelas y demás es parte de una concepción cultural que equipara el número de páginas leídas con la importancia del libro mismo. Quizás el mayor reto de los dispositivos para lectura en pantalla no sea meramente tecnológico y los editores lo saben: un libro vale tanto por su contenido como por su presentación; un libro es más que un libro, es un símbolo de status cultural.

*Publicado originalmente en el blog del autor.

miércoles, 15 de octubre de 2008

La mayor obra de arte: El cuerpo humano

Después de traeros las expresiones artísticas más dispares, ha llegado el momento de hablar de la obra de arte más grande de todas, que no es otra que el cuerpo humano.

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Para ilustrar el tema os traigo un videoreportaje sobre una de las múltiples exposiciones que están recorriendo el mundo, mostrando una colección de auténticos cadáveres humanos, previamente disecados, plastificados, coloreados e inodoros.

La creadora del proyecto fue la empresa Premier Exhibitions en 2004. La idea es exponer una serie de cuerpos humanos perfectamente conservados (los cadáveres tardan en prepararse entre 1 y 2 años por parte de anatómicos chinos), que ilustren cada uno de los sistemas anatómicos que componen nuestro cuerpo. El fin es fundamentalmente didáctico y pretende concienciarnos de la increíble complejidad y a la vez fragilidad de nuestros cuerpos, para ello la exposición se divide en 9 temáticas ,que también acercan órganos enfermos de cáncer, Alzheimer o tuberculosis y muestran las venas y arterias, gracias a una inyección de silicona.

Esta exposición ha recogido alabanzas y críticas a partes iguales, debido a que los cuerpos son reales y, todo ello, a pesar de que los organizadores garantizan que los cadáveres pertenecen a personas que han donado voluntariamente sus cuerpos a la ciencia.

A medio camino entre ciencia y arte, lo que esta exposición deja al descubierto, no sólo son tejidos y huesos humanos, sino la revelación descarnada de la increíble máquinaria biológica que compone nuestro organismo. Ninguna obra humana puede ni siquiera acercarse a su extremada complejidad y precisión, ni tampoco a su inigualable belleza (a pesar de que pueda resultar un tanto chocante su visión descarnada).

Ante su visión es difícil adjudicar su creación a la mera casualidad. Como un amigo comentaba, pensar que el hombre es el resultado de una increíble sucesión de casualidades desde el barro primigenio, es tan probable, como que alguien arrojase un puñado de arena al aire y, al caer, formase la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona. Pero, en todo caso, ese es otro debate.

Publicado originalmente en: El Rincón de la Imaginación

martes, 14 de octubre de 2008

Los distintos tipos de Editoriales o el difícil mundo del escritor novel (2ª parte): La Autoedición y Coedición

En nuestro recorrido de las distintas alternativas que el mercado editorial ofrece al escritor novel, hoy le llega el turno a la Autoedición y Coedición.

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Cuando la búsqueda de una editorial convencional no da los frutos deseados es habitual que algunos escritores recurran a las editoriales de autoedición. En este tipo de editoriales el autor se autofinancia la publicación de su obra, y la editorial ofrece el respaldo de su nombre y la organización del proceso editorial.

En teoría, la editorial realiza un contrato con el escritor que estipula los gastos de la edición y garantiza un número de ejemplares para el escritor. Además se acuerda la forma de distribución y, aquí es donde empiezan realmente los problemas.

Si estás interesado en utilizar esta opción para editar tu obra, lo primero que tienes que hacer es comprobar que los costes no están inflados artificialmente para lucro de la editorial y, a continuación, asegurarte de que la distribución que te ofrezcan sea real (puedes acabar con unos cientos de ejmplares de tu obra en un trastero de casa). La mayoría de las editoriales de autoedición engañan a los escritores, alabando artificialmente la obra (algunas aseguran realizar una selección de las obras a editar, pero no es cierto, publican todo sin atender a su calidad), engordando el precio de la edición y, por último ofertando una distribución de la obra que no llega nunca a producirse.

La coedición, no es más que una variante de la autoedición en la que en teoría los gastos se costean a igual parte por la editorial y el escritor. La realidad es que no es más que una excusa propagandística. El coste va a parar en su totalidad al autor. En su amplia mayoría no son más que editoriales de autoedición camufladas.

La autoedición, en definitiva, es una alternativa para publicar una obra que no encuentre su cabida en el circuito editorial convencional, pero es también un terreno abonado para estafadores que se lucran de la ilusión de escritores noveles que están ansioso por ver sus obras publicadas. No por ello debe ser considerada algo denigrante para un escritor, ya que grandes escritores como el propio Gabriel García Marquez, recurrieron a ella para abrirse camino, pero sí requiere de una cuidadosa elección de editorial y de todos los detalles del contrato editorial.

En nuestra próxima entrega hablaremos de la opción más moderna de edición: La edición bajo demanda.

Imagen: La piel del tambor

Publicado originalmente en: Espaciolibros

lunes, 13 de octubre de 2008

Mi enferma musa



El relato que continúa es estrictamente autobiográfico.
El día 20 de agosto ppdo., hace exactamente 55 días sufrí una crisis de nervios y perdí la memoria. Pero no total. Transcurrido el primer mal momento, para distraerme y relajarme, tomé el collar de mi perra y la llevé a un parque a doscientos metros de mi casa. No sé en que instante ocurrió y porqué, pero de pronto, mientras me reponía, quise saber qué edad tenía yo. Descubrí que no lo sabía y me asusté un poco. Entonces me pregunté en qué año había nacido. Fue fácil: "en 1950". Me dije: "Si al año en que nos encontramos le resto el año en que nací, obtendré como resultado mi edad". Pero queriendo burlar la realidad de haber perdido parcialmente la memoria, descubrí que no sabía tampoco en que año nos encontrábamos. Me preocupé y mi miedo fue en aumento. Con el celular llamé a una de mis hijas y le dije que no me acordaba mi edad ni sabía en que año nos encontrábamos. Pensando en que había perdido la memoria por completo, ella me preguntó si sabía dónde estaba. Le dije, y me pidió que me quedara allí, que me venía a buscar. De todas maneras empecé a encaminarme de vuelta hacia mi casa.
Mi mujer y mis hijas (excepto la que vive en el norte del país) me llevaron de inmediato a la guardia del hospital (era una avanzada hora de la noche). Allí me examinaron, me hicieron algunas preguntas, me tomaron un "test" explicándome que es lo primero que se hace en estos casos y me preguntaron si todavía no recordaba el año en que nos encontrábamos. A lo que respondí: "Estamos en el 2008. pero no sé si lo sé porque lo recuerdo o porque me lo han dicho".
Quedé así recostado en una cama de la guardia del hospital, sin medicación alguna, rodeado de mi preocupada familia, esperando. Con el tiempo me iba reponiendo de esa extraña sensación de presión dentro de mi cabeza. Sólo con el transcurso del tiempo.
De pronto se escuchó el sonido de una sirena. Luego todos supimos que se trataba de una ambulancia. Debido a que su sonido iba en aumento, pudimos también saber que estaba llegando al hospital. Médicos y enfermeras corriendo, las rueditas de una camilla que transportaba una persona, funcionando a velocidad ingresaron en el nosocomio. Alguien cerró nuestras cortinas dejándolas como endebles paredes de una improvisada habitación, permitiendo filtrar los sonidos de lo que estaba sucediendo, con notable claridad. Se escuchaban voces, opiniones, discusiones. Todo a un ritmo que dejaba entrever que no contaban con demasiado tiempo. Luego, una inyección intravenosa y los atemorizantes sonidos del electroshock que nunca habíamos tenido tan cerca. Quedamos aislados, yo abandonado a mi suerte durante varias horas.
El moribundo, un hombre joven rondando los treinta y del cual nos separaba una delgada tela, se recuperaba. Y yo también, regresaba a mi normalidad solo, sólo esperando a que pasara el tiempo. Ya podía recordar que estábamos en el año 2008. Pero además pude saber que ya lo recordaba por mí mismo y no porque me lo hubiesen dicho. Buen síntoma. El joven fue derivado a terapia intensiva para continuar su recuperación. Yo fui enviado de vuelta a casa, no sin antes recibir la visita del director de la guardia que intentó tranquilizarme diciéndome que el mío no había sido un cuadro de derrame cerebral y que una crisis de nervios bien podía haber provocado la pérdida focalizada (parcial) de la memoria durante aquellas horas. No era necesario hacer nada, según su criterio médico, más que continuar mi vida normal. Y así lo hice, aunque días más tarde, mi médica me recomendó realizar una tomografía computada de la cabeza, cuyo resultado fue negativo.
En los días subsiguientes me recuperé de aquel episodio de tal manera, que sentí que mi salud se había fortalecido. Me sentía más tranquilo que nunca y hoy me siento estupendamente bien como si aquel episodio no hubiera sucedido nunca.
De inmediato, luego de mi incidente de la memoria, experimenté un proceso de inspiración que no conoce precedentes en mí desde que escribo. No me refiero a la calidad creativa, puesto que no soy yo quien deba pronunciarse en este sentido, pero sí en cuanto a su elevada intensidad, profunda concentración y abundancia de ideas en tan corto período de tiempo. Como producto de la misma empecé y terminé de escribir mi primer cuento psicológico policial, titulado: "Tarea Concluída" y un romance, sátira tragicómica de carácter místico, titulado: "Una Cuestión de Tamaños".
De todo esto me queda un sabor a misterio que no logro desglosar. He vuelto a mi normalidad, la que hace ya largo tiempo se caracteriza por no poder escribir una línea que no sea parte de mis cotidianos artículos publicados en el blog (este mismo es un ejemplo de ello), pero me siento bien, completamente sano. La única secuela que parece haber quedado de aquel mal momento son mis dos obras publicadas.

Rudy Spillman
http://libroabiertorudyspillman.blogspot.com

Ocultas


Yéndose de las ruinas, esclavas del monte, nada podía ofrecerle refugio. Sobre el último escalón de la única escalinata comenzaba ese reino, ese dominio del temblor que se adueñaba de cuanto cuerpo rozara apenas con el nudillo de susurrantes aprietes y apresamientos.
Caída la oscuridad, aunque sin niebla que traduzca el entorno sólo para sí misma, la madre con sus dos hijas volvían hacia el templo deshecho. Se ocultaban bajo el altar de los sacrificios, donde tanta expresa mutilación había dejado una mesa de piedra para que ni siquiera la hambruna más hiriente produzca en un comensal su tabla donde darse alimentos.
La noche ya había caído para no levantarse. Ya nada sería claro, analizable, percibido para mantenerse en una memoria de iluminadas representaciones, de imágenes. Ya nunca se volvería a repetir un recuerdo de aquella familia en la que el padre se había retirado desde el primer embarazo.
La niña cuestionaba. Ella había construido una compleja estructura, unos amplios simientes para preguntar tanto a su madre como a su hermana mayor acerca de qué las aquejaba. Nadie respondía. Ninguna se animaba a dar al menos unos ligeros trazos temblequeantes de la amenazante cacería que las incluía. La niña callaba.
Vientos desde las altas colinas dispersaban sueltas hojas convirtiendo su vuelo en una carrera de insectos escapando. Es que todo ente con vida, y razonando, todo ser vivo había estado siendo víctima de arrebatos impredecibles y atroces perdiendo partes de su cuero cabelludo, partes de sus uñas y párpados. El victimario, aún desconocido, quizá se llevaba miembros de entes para elaborar a otro, o para construirse el mismo. Porque algunos hasta habían supuesto su incorporeidad. Entre estos últimos, la familia.
La madre había comenzado a recordar, había empezado a emplear su memoria. Aunque ésta le suministrara datos anteriores a la noche sedienta, ella se quedaba con las imágenes de su marido, de cuantas veces se habían ido de vacaciones o jugado en las plazas.
Recordaba cada uno de los juegos, hasta que recordó el póstumo. Invocaba a su esposo siendo simple para hacerle trampa, para ganarle de sencilla manera. Y lo último que rememoró fue cuando él perdió esa partida, y tuvo que darse como prenda. Desde ese entonces ninguna de las tres se acordaba de nada. Sólo sabían que debían correr, huir por una tortura pendiente.
Ella había observado a la mayor sin las cejas cuando regresaba de haber buscado unas frutas y diciéndole que iban a estar seguras siempre y cuando esperaran. Porque cuando no, cuando no estuviesen aguardando, ese estado significaría la aparición del hombre que hacía de su pasado un presente ingrato para ellas. Un hombre que las había reunido, pero no para volver a ser víctima, sino vengador.


jueves, 9 de octubre de 2008

Mario Capecchi: de niño mendigo a Premio Nobel de Medicina 2007



El investigador italiano Mario R. Capecchi, Premio Nóbel de Medicina 2007.

Investigaciones en ratones sobre sarcomas y tumores, que ante todo pueden afectar a los niños, le significaron el valioso premio a Capecchi que comparte el premio con Oliver Smithies y Martin J. Evans.

Que Mario Capecchi se iba a convertir en un reconocido genetista molecular es algo a lo que casi nadie hubiera apostado durante su niñez. Cuando tenía cuatro años, en plena II Guerra Mundial, su madre fue llevada al campo de concentración de Dachau, en el sur de Alemania. Durante cuatro años, Capecchi, que nació en Italia, fue un niño de la calle, que mendigaba y robaba para sobrevivir.

Apenas con nueve años se reencontró con su progenitora, con quien emigró a Estados Unidos. 'Mario fue un niño de la calle durante la Segunda Guerra Mundial y ahora recibe el Premio Nóbel', dijo en Estocolmo Christer Betsholtz, miembro del comité Nóbel, que le concedió el Premio Nóbel de Medicina 2007, compartido con sus colegas Oliver Smithies y Martin J. Evans.


Para el investigador, que adoptó la ciudadanía estadounidense, la investigación fue y es lo más importante de su vida. Pero el estado físico y el amor a la naturaleza están en el segundo lugar de su lista de prioridades, muy cerca del trabajo en el laboratorio, subrayó.

Oliver Smithies, profesor de Patología en Carolina del Norte, también premiado con el Nóbel de Medicina 2007.


En paz con la naturaleza


En 1973, Capecchi abandonó la renombrada Universidad de Harvard en Boston y se mudó con su mujer y su hija a las Montañas Rocosas. Continuó su investigación en la Universidad de Utah, en la metrópolis mormona de Salt Lake City.

Hasta hace poco tiempo, Capecchi recorría diariamente desde la universidad varios kilómetros hasta la montaña. Allí se encuentra su casa, solitaria y alejada, a la que sólo se puede llegar a pie. 'Desde el estacionamiento hasta la puerta de mi casa alrededor de un kilómetro derecho hacia arriba', indicó.

Para ello podemos calzarnos los esquíes delante de la puerta de nuestra casa y bajar rápidamente la pendiente', se entusiasma. Entretanto, el matrimonio Capecchi también tiene una casa en Salt Lake City, pero los fines de semana regresa a la naturaleza.

'Justo ayer (el domingo antes de conocerse la noticia del premio) estuvimos allí arriba en medio de la nieve', relató el científico, que el sábado 6 de octubre festejó su 60 cumpleaños. Sin embargo, también se mantiene en forma en la ciudad: 'Corro y entreno todos los días'.

Una llamada nocturna desde Estocolmo

El llamado del comité Nóbel desde Estocolmo, en medio de la noche en Estados Unidos, donde eran las 3 de la mañana, lo sacó a Capecchi 'del sueño profundo'. Él no contaba con que iba a ser seleccionado para recibir el Premio Nóbel, ya que 'hay tantos que lo merecen', sostuvo.

Así, el Premio Nóbel, el máximo reconocimiento mundial para un científico, es más bien algo secundario para Capecchi. 'La verdadera recompensa es el trabajo mismo y lo que logramos con él', afirmó.

Importantes trabajos a favor de la salud infantil

El científico británico Martin Evans es el tercero de los ganadores del Premio Nóbel 2007 por su investigación en células madre.

Capecchi investigó con ayuda de ratones modificados genéticamente gran cantidad de enfermedades, entre otros sarcomas y enfermedades similares al cáncer, que ante todo pueden afectar a los niños.

Capecci, desarrolló el método de investigación genética llamado “gene targeting”. Una tecnología utilizada para crear ratones con mutaciones artificiales en cualquier gen. La eficacia del método es tal que el investigador puede escoger cuál gen mutar y cómo. Esto es, cómo y cuáles secuencias del DNA se pueden manipular para poder observar la función de cada gen en el desarrollo embrional o las fases sucesivas.

Los conocimientos que logró junto con sus colegas 'son seguidos en la actualidad en cientos de laboratorios en todo el mundo, y con el tiempo conducirán al desarrollo de terapias para los más diversos tipos de cáncer y enfermedades cardíacas', afirmó.

'Eso es lo que nos brinda satisfacción, esos logros para la humanidad', sentenció.

http://www.dw-world.de/dw/article/0,2144,2813324,00.html


Rudy Spillman

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