Escritores Club forma parte del portal de literatura Escritores Libres y pretende convertirse en una propuesta cultural innovadora, capaz de ofrecer al lector la oportunidad única de conocer sus autores favoritos y dialogar con ellos directamente, sin intermediarios. Hemos reunido los mejores escritores independientes del panorama literario actual, dispuestos a ofrecernos su talento y sus valoraciones, no sólo sobre sus obras, sino sobre la literatura en general y el mundo que la rodea.

Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Ensoñaciones

Hay algo más allá del gesto, tan sencillo, tan humano, que acoge; y aun así me duele no saber si sé darlo. Y siento el viento y me acuno e intento decir algo. Y el dolor, señor del daño, dueño del vacío. Qué parcas palabras, pero que hermosos sueños y qué tristes las tristezas del camino largo y lento.

Y espero entre sonidos, y miro y ando y sonrío. Escucho la sonrisa, incluso en la lejanía. Espero, canto, miro. Y aun así, cuánto cuesta entre las flores oír los rumores de la armonía y no poder, tan siquiera, rozarlos, apenas entreverlos, aunque sí soñarlos.

Me baño bajo las nubes con el agua de su llanto. Llanto que no tapa llanto. Y espero, espero tu danza entre el olor del azahar, entre el blanco de los lirios inmaculados. Mecerme ahí, cómo querría, sintiendo tanto.

Sueña conmigo esta danza. Hazlo conmigo. Tienes la llave, no hay postigo, el camino es franco. Y ahí todo será. Me enseñarás el juego de la mirada, ese que entra, que lava, que regala la vida, que salva.

http:diegojlara.blogspot.com

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viernes, 27 de noviembre de 2009

Hacerse el muerto


Me gusta hacerme el muerto. Cruzar los brazos sobre el pecho y poner una pierna sobre otra, quedarme quieto, inmóvil. Acompasar los latidos de mi corazón a una respiración lenta y tenue. Imagino lo que harían los dos si me descubrieran en este preciso instante, cesarían en la pelea, en los gritos. Me mirarían atónitos y pensarían, ya está, se ha muerto el viejo. Ella dejaría escapar una lágrima hipócrita, él me acercaría un espejo a la boca para asegurarse de que mis pulmones ya no respiran, mi sobrino siempre ha sido muy práctico. Después organizarían el entierro, el más barato, un ataúd de pino y una corona de margaritas blancas, he visto la oferta en la funeraria. Me gusta pasarme por allí de vez en cuando y mirar el precio de los funerales de saldo. Pero lo que más me gusta, con lo que más disfruto, es cuando imagino sus caras de comadrejas leyendo el testamento, no saben que he cambiado el que firmé delante de ellos, donde les cedía todos mis bienes a cambio de que me cuidaran el resto de mi vida. De eso hace más de veinte años y todavía, a pesar de mi postura, no me he muerto…, ni tengo intención de hacerlo.

Términos medios

No es necesario enojarse para alejarse de una persona como tampoco se necesita crear vínculos de amistad para acercarse


Sí es importante vivir respetando los principios de los demás que no siempre coincidirán con los nuestros. A veces dos personas se distancian porque no encuentran afinidad. No hay "química" entre ellos, como se suele decir. Otras, comienzan a compartir tiempo juntos sin que haya más que eso: un bienestar mutuo en la simple compañía. No todo en la vida debe ser extremo. Blanco o negro. Existe también una enorme cantidad de matices en el tono del gris. Alguno de ellos de pronto aparece en nuestro camino y descubrimos con alegría, que puede ser. Esto no es sólo aplicable en relación a la pareja sino en toda interrelación entre personas. Y en general en la vida frente a cualquier situación.
Para entender y respetar al prójimo no se hace necesario compartir sus puntos de vista. El querer compartir tiempo con otra persona a veces obedece a afinidades en la forma de pensar y una similitud en los puntos de vista respecto de temas puntuales. Otras veces las personas requieren exactamente lo contrario y ello dependerá del carácter y personalidad de los individuos interrelacionados.
También suele ocurrir que rechazamos en los demás aspectos inconscientes que no nos gustan de nosotros mismos y que por ello sólo los podemos ver reflejados en el prójimo. En estos casos, aquellas personas que tanto nos desagradan vienen a ser un espejo en el cual nos miramos sin advertir que somos nosotros mismos a quienes vemos reflejados. Un claro ejemplo de esta figura psicológica y que podría probar mis dichos sucede cuando escuchamos (sólo en calidad de meros testigos y sin vernos involucrados) a una persona comentarnos por ejemplo, respecto de otra:
- ¡Qué egoísta que es Fulano! Yo jamás podría comportarme así -
Y nosotros, que conocemos a ambos (también a nuestro interlocutor) sabemos que quien nos dice esto es aún más egoísta que la persona a la que se está refiriendo. Pero él no lo sabe. ¿Porqué? Porque rechaza tan profundamente este aspecto de su propia personalidad que su conciencia no se anima a hacérselo saber y aloja dicho dato en su subconsciente. Pero aun así, allí dentro está, por lo cual rechaza esta característica al reconocerla en cualquier otra persona.
Si con el tiempo aprendemos a contemporizar con nosotros mismos y no exigirnos hasta extremos inverosímiles lograremos ser más tolerantes con los demás y con la diversidad de situaciones que se nos presenten no tan acomodadas a lo que esperábamos. Entonces podremos comprobar que nuestras aguas no necesitan agitarse tanto, secándose o inundándolo todo. Y así lentamente iremos aprendiendo a navegar en un mar siempre calmo.

Rudy Spillman
LIBRO ABIERTO

viernes, 20 de noviembre de 2009

Potencial farístico





“Por el amor de los faros.”


Entre mareas iluminan con rumbos los lineamientos a seguir. Debajo de cada ola, y sobre superficies donde tempestades nauséan ante rugimientos por luces dadas. Debajo y sobre, entre océanos de intemperies donde desconcertadas fragatas temen naufragar.
Soy ese faro, firme brújula, tenaz edilicio orgánico en perpetua contemplanza ante los divagues de aguas siempre movedizas; y nunca, jamás pacientes como tenues lagos donde poder asimilarse aquietadamente. Porque si bien esta labor es iluminar disidencias y desmanes ocurrentes cuando marinos se libran para auxiliarse con arribos socorrísticos, podrían haber optado no serlo, navegar donde no hubieran mareas; y sobre calmas climáticas darse hasta que viajes y libertades no se contrapusieran ante conflictos irremediables. Pero faro soy. Uno más sobre su orilla, ante la vacuidad de miramientos de quienes prefieren atravesar abismos sabiendo qué podría sucederles. Aunque no, nunca, cómo librarse sin riesgo alguno. Ni siquiera cuando ahogos de por medio puedan extinguirlos. Ni siquiera sabiéndose vulnerables plenamente por decisiones naturales: agua sobre aguas componiéndose aguacerío sobre un fondo sobre sus propios fondos destemperando torbellinos en tremendez armónica.
Soy ese faro, ese que está debajo de los cielos y sobre tierras donde la frontera es desmán en simples orillas con convulso vaivén; siempre yendo hasta venir, en continua demostración formulándose perpetuidad de hegemonía oceánica.
Soy ese faro, un objeto tan solo, tan distante –aunque útil-, soy esa imprescindible construcción humana ante humanas apariciones revelándoles rumbos para no olvidarse ni perderse entre mareas.
Soy un faro, potente, y tanto como para que nada disuada las fragatas. Permitirles su arribo, su navegar: hacérselo.
Y desde mareas los navíos habían llegado hasta su puerto. Habían estado bajo tempestades y compulsivamente desanimados por temores que aguas doblegantes hacían por doquier. Cada barco había llegado a su puerto, cada viajero a su hallazgo. Cada rumbo a su destino: toda búsqueda fue encuentro.
Había hecho la luz potencial librada desde mí, rutas sobre inclemencias; caminos para desahuciados y sendas para presas de ahogos. Había no solamente guiado a los navegantes; sino a las mareas, a los vientos, a los vendavales. Y sólo para impedir que aguas disuadan los destinos propios, decididos por cada uno. Aunque hayan sabido, aunque hayan considerado irremediables accidentes por delante.
Había sido ese faro, movimiento de subidas y bajadas, templador de huracanes y acallador de furia ventosa. Lo había sido, lo fui. Lo fui hasta que habían comprendido que sólo dejando objetos sobre aguas siendo faro podría guiarlos, encauzarlos simplemente ordenando aquellos océanos ya domados.
Solamente un faro fui; un objeto: elemento construido, diseñado y elaborado para compenetrarme con otros objetos dándoles rumbos a seguir, continuar y hallarse linealmente contenidos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Incerteza

Hoy ha muerto una paloma blanca mientras escuchaba a Bramhs. Sueño. Te veo. Te miro. Algo se acaba. Vislumbro. Se me va el alma cada vez que te vas, que no estás. Y ya no puedo siquiera vivir, apenas respirar. ¿Dónde están las piedras que pisamos? ¿Dónde los ríos que cruzamos? ¿Dónde las montañas que subimos? ¿Dónde las flores que cogimos? ¿Dónde las palabras que dijimos? Hay espacios que nunca deberían cerrarse. Hay momentos que nunca deberían detenerse. Cantaré los salmos más hermosos, solo para ensalzar tu belleza. Me beberé la vida hasta el último sorbo, solo porque sin ti no puedo estar. Construiré torres tan altas que tan sólo tú podrás subir. Pintaré flores de colores tan hermosos que solo tú sabrás apreciar. Lloraré ríos de tinta que solo tú sabrás interpretar. Crearé lágrimas de perlas de mares imposibles para adornar tu alma. Te mostraré las manos limpias para que te puedas agarrar. Te creeré. Créeme. Te creeré. Recogeré el halo de la Luna para coronarte y esparciré estrellas a tu paso para que tus pies no se manchen. Te llevaré conmigo donde nadie puede ir. Seré la sombra que te acompañe, siempre, en tu caminar. Y ahora. ¿Ahora qué? Sueño y no consigo despertar. Hoy ha muerto la paloma blanca. Algo se acaba. Vislumbro. No estás.

lunes, 16 de noviembre de 2009

LA VERDADERA PANDEMIA

¿Quién es quién?

Vivimos dentro del caos informático. Con el advenimiento del internet se han incrementado considerablemente los pacientes que con asombrosa irresponsabilidad deciden ser sus propios médicos. Y lo más grave es que lo hacen también respecto de los demás y de sus propios hijos. Puesto que toda la información está allí. Al alcance de cualquiera. Todas las enfermedades, todos los síntomas, gran variedad de tratamientos y modos de curarse (o de matarse). También las noticias más sensacionalistas se expanden a lo largo y ancho del planeta como una verdadera pandemia. ¿Qué noticia es seria? ¿Cuál merece ser escuchada? ¿Cuáles son las que divulgando una posible y peligrosa mentira intentan engañarnos? Ya resulta imposible saberlo. ¿Son todas conspiraciones o los que las denuncian sus únicos conspiradores? ¿Estamos siendo cautos o inútilmente paranoicos?
Todos los días podemos leer sobre resultados de investigaciones realizadas por los Research Institute for the Scientific Investigation of... de algún lugar del mundo, un texto generalmente largo y siempre escrito en inglés, que logrará impresionarnos y atemorizarnos. Así es como hemos podido saber que el café en ciertas dosis ayudará a tu salud, pero también que es un veneno que si lo tomas te matará. El vino durante muchos años ha destruido nuestro hígado provocando una grave cirrosis hepática en evolución, pero de pronto las investigaciones te demostrarán que medio vaso diario del mágico líquido tinto te permitirá vivir 200 años. Los celulares se han distribuido por el mundo como ningún otro artilugio. Muchos niños pueden carecer de un juguete pero los encontraremos con el celular móvil adherido al oído. De pronto se comprobó que sus radiaciones, con el tiempo nos matarán de cáncer. ¿La noticia es cierta o se trata de un boicot por parte de las empresas de telecomunicaciones que fabrican los aparatos tradicionales de uso hogareño? Ya nadie lo puede saber. Se han creado diferentes métodos de alejamiento de la influencia de dichas radiaciones. ¿Son efectivos o no? Nadie lo sabe. La gripe humana, porcina, aviar, todas juntas, ¿revisten un verdadero peligro para la población mundial o se trata de un gran negocio económico y una manera sencilla de exterminación en masa de gran parte de la población mundial por medio de las vacunas? Nadie lo sabe ni lo puede saber. Hoy día leer las noticias o no hacerlo nos coloca en la misma situación. En última instancia deberemos apoyarnos en nuestros propios criterios y evaluar los consejos de quienes nos quieren y los profesionales de nuestra confianza. Pero teniendo en cuenta que también ellos carecen de la información correspondiente. La verdadera pandemia es la inescrupulosa y premeditada desinformación mediática. ¿Un consejo? Yo ya no lo puedo dar ni estoy dispuesto a recibirlo.

El siguiente vídeo es una de las tantas pruebas de lo que más arriba intento explicar. Lamento no haberle podido resolver el problema a nadie.



Enlace al vídeo en YouTube

Rudy Spillman
LIBRO ABIERTO

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los momentos

Cada momento en nuestras vidas es exacto el que debe ser. Tendremos los de alegría, los de pesar, los importantes e intrascendentes. Pero todos serán. No podremos detenerlos ni apurar su transitar. Nos esperan momentos allá, que no conocemos, pero vendrán. Están los que nunca llegarán. Y está bien que así sea. Serán momentos de otros, como están los que nos pertenecen y otras personas en el camino perderán. Es lo que nos enseña también el tiempo: a compartir lo que hay. Sin epítetos, sin revisar cualidades ni virtudes. Simplemente, dejándonos vivir y asimilar.
Hay quienes llegan a esta vida y en apenas unos momentos ya se van. Otros, quizás nosotros, acumulamos momentos en cantidad. Pero ¿quién nos asegura que la experiencia acumulada, de algo nos servirá? ¿Qué nos diferencia de los demás? ¿Qué es la vida, acaso la antonimia de la no-vida? ¿O todo es igual? Quizás nosotros percibamos todo dividido debido al creado concepto de la dualidad. Quizás cada uno de nuestros momentos esté dentro nuestro dispuesto a violentar su intimidad. Quizás éste, mi momento trascendental, me permita descubrirlo y exponerlo en su misteriosa temporalidad. Quizás... ya pasados todos nuestros momentos lo efímero se desvanezca sobre lo eterno y el péndulo del tiempo quede para siempre detenido por no estar.

Rudy Spillman
LIBRO ABIERTO

viernes, 13 de noviembre de 2009

Cuando las almejas cierran (novela)




Adentro o afuera del cosmos, de la almeja; afuera y adentro, libre y cautivamente cuatro partes de un supuesto universo atraviesan etapas. Con ansias y tratos no siempre hallados; ni mancomunados como su inicial idea que acerca de la unión han tenido. Y creen en ser protagonistas de sus propias decisiones cuando, por sucesos intuidos y tan ajenos como las mismas incomprensiones, dudan. Y hasta llegan a considerar benéficamente atroces acontecimientos, y polémicos por desconocidos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

LA GOMA REINA

(cuento para niños)


Faltaban apenas quince días para el comienzo de las clases en la escuela. La madre de Sebastián le regañaba:
-Hijo, hazme el favor de revisar tu mochila y poner en orden todos tus útiles escolares. No quiero que lo hagas apresuradamente el último día-
A lo que el pequeño replicaba:
Mamá, déjame disfrutar de los últimos días de vacaciones!-
La precavida madre se había encargado tiempo atrás, de reponer los útiles rotos y perdidos y comprar los nuevos que su hijo necesitaría para el nuevo ciclo escolar.
Mientras tanto, dentro de la mencionada mochila escolar, se realizaba una disputa poco común. Se encontraban allí reunidos: la goma, el lápiz negro, la lapicera fuente, el sacapuntas, la regla, la escuadra, el compás, la cartuchera, el cuaderno, los lápices de colores y los marcadores. Era la goma la que ejercía toda su hegemonía y poder en la reunión.
-Quiero informar a todos los presentes- decía la goma, con indudable voz autoritaria y carismática,
-los motivos de esta reunión: no asistir este año a las clases escolares con el niño Sebastián, para lo cual quiero proponerles un plan-
La goma ofrecía un plan de acción descartando la posibilidad de que otros útiles escolares se opusieran a su moción de no asistir a las clases escolares, lo cual ocurrió y por parte de más de uno de sus compañeros. Tampoco entendían hasta ese momento, los allí reunidos, cuales eran los motivos de tal moción y en el supuesto caso de que se pusieran todos de acuerdo, de qué manera llevarían dicho plan a cabo. Todos aquellos interrogantes fueron disipados en esa misma reunión por la propia goma, la que no mostró ni la más leve intención de borrarse:
-Yo me pregunto y les pregunto a Uds., si es justo que, como respuesta al servicio que cada uno de nosotros brindamos, imprescindible para el buen desarrollo de las clases y el aprendizaje de los niños, debamos recibir el mal trato que recibimos. Se nos suele arrojar, maltratar, pisotear, cuando los propios niños no nos usan de proyectiles para ser arrojados entre ellos mismos-
Una larga e interminable lista de maltratos por parte de los niños, fue enumerada por la goma. Finalizado su discurso, recibió un caluroso aplauso y el apodo unánime de “Goma Reina”. La decisión había sido tomada y la mayoría era absoluta. Solo faltaba que la Goma Reina explicara su plan de acción y como llevarlo a cabo. Un silencio sepulcral inundaba la mochila, mientras todos los útiles escolares escuchaban atentamente lo que su reina, la Goma, tenía que decir:
-Será suficiente con que cada uno de nosotros nos escondamos fuera de aquí, en lugares estratégicos de la casa, para que nadie de la familia nos pueda encontrar-
Así fue como la “Goma Reina” fue asignando a cada uno un lugar, el que se convertiría en un verdadero escondite. El voluminoso cuaderno, preocupado por su tamaño, preguntaba:
-¿Pero cómo haremos para salir de esta oscura mochila?-
Toda pregunta encontraba siempre su respuesta en la Goma:
-En la parte superior, ustedes verán unas aberturas. Por allí podremos salir, por lo menos todos los que somos pequeños. Una vez afuera, abriremos la mochila para que puedan salir la escuadra, la cartuchera y el cuaderno-
Una vez que todos estuvieron fuera, se encontraron con que el placar dentro del cual estaba la mochila, permanecía cerrado con llave. Pero en aquel preciso momento, fuera, se escuchaban voces, a la vez que la llave de la puerta del mismo placar giraba sobre su cerrojo, abriéndose finalmente su puerta de par en par, como confabulándose con el plan que los útiles escolares deseaban llevar a cabo. Entonces fue cuando la “Goma Reina” con su característica rapidez, ordenó:
Rápido, todos a esconderse!-
Algunos fueron a parar al bolsillo de algún saco, otros, debajo de una pila de ropa, dentro de un cajón o en el bolsillo de alguna camisa. Todos encontraron finalmente un lugar adecuado para no ser vistos. Y lo cierto es que en el preciso momento en que dicha puerta se abría, apareció la madre de Sebastián diciendo:
-Hijo, tienes aquí pañuelos limpios y planchados. Te los dejo dentro del cajón de tu placar- a la vez que los guardaba.
Pero en el mismo momento en que se disponía a cerrar la puerta, advirtió:
Oh, Sebastián! ¿Qué has hecho con tu mochila? ¿Porqué esta abierta?…¡Y vacía! ¿¿¡¡Dónde están todos tus útiles escolares!!??- la madre indignada dejaba el placar abierto y se dirigía a pedir explicaciones a su hijo.
La “Goma Reina”, sin perder un solo segundo, ordenó:
-Este es el momento. Cada uno salga en orden. Rápidamente y sin ser vistos, ubíquense en los lugares asignados-
Y así como la Goma lo ordenó, así todo resultó. Parecía un verdadero ejército. Mientras tanto la madre volvía al lugar de los hechos acompañada de Sebastián, el que no podía esconder su asombro por lo que estaba sucediendo en la casa.
A pesar de todos los juramentos proferidos por Sebastián, en el sentido de que él nada tenía que ver con la pérdida de los útiles, los padres no le creyeron. Y en consecuencia, esa noche debió irse a dormir sin cenar.
Y otros castigos le esperaban si los útiles no aparecían: no más televisión, ni football, ni salidas con amigos.
Habían ya pasado 2 días y Sebastián se sentía cada vez más triste e incomprendido. Las clases en la escuela estaban por empezar y sus útiles escolares no aparecían por ningún lugar. Esa noche Sebastián se acostó en su cama, dispuesto a dormir sin haber cenado. Pero esa vez lo decidió por voluntad propia. Su espasmódico y silencioso llanto llenaba de lágrimas su almohada. De pronto escuchó una extraña voz susurrarle al oído:
-Escucha, óyeme Sebastián-
El niño, sorprendido, buscó a su alrededor, para descubrir de donde provenía aquella voz:
-¿Quién es que me habla?- preguntó con cierto temor.
-Soy yo, tu goma de borrar- contestó la voz.
-¿Dónde estás?- preguntó él, mientras continuaba buscando.
-Estoy aquí, dentro de la funda de tu almohada, al fondo, abajo- contestó la goma, mientras intentaba asomarse.
-Introduce la mano y sácame. Charlaremos- acotó.
Sebastián no se demoró en sacar a la goma de su escondite. Así empezó entre los dos una larga charla hasta altas horas de la madrugada, la que terminó en una verdadera amistad. La goma le relató todo lo que había sucedido dentro de la mochila, lo mal que se sentían por el trato que recibían y el plan que estaban a punto de llevar a cabo. Pero a lo largo de la charla, Sebastián le hizo comprender a su amiga, que la actitud de los chicos (incluyéndose él), era involuntaria e inconsciente y que le parecía muy importante esta toma de conciencia. Él se comprometió personalmente en cambiar los hábitos y la mentalidad de los niños, de manera que se respetara a los útiles escolares en función del servicio ejemplar que de ellos se recibía. Pero Sebastián también aprovechó la oportunidad para expresarle a su amiga que, por otro lado, la decisión de quedarse en escondites diseminados por toda la casa era más bien un castigo para ellos mismos, que una solución al problema.
-Tú debes sentirte muy orgullosa cuando descubres que gracias a ti, y solamente a ti, se ha podido corregir un error en el cuaderno. Ningún otro útil escolar podría hacer aquello. O cuando el cuaderno descubre que sólo gracias a él pueden verse los progresos del alumno plasmados en el papel. O cuando el lápiz descubre que sólo a través de su servicio, el alumno podrá volcar sus conocimientos y expresarse en el papel. Así es como cada uno de ustedes tiene la oportunidad de sentirse verdaderamente “útiles”, y por eso, felices. Por eso pienso que quedarse escondidos en la casa es más huir del problema que enfrentarlo y resolverlo. Y por último, creo que yo, personalmente, los extrañaría mucho si ustedes dejaran de acompañarme a la escuela-
La “Goma Reina” hubiese lagrimeado de haber poseído ojos. Pero era tan sólo una goma.
-Pues bien- dijo la Goma -te ruego que me esperes aquí un rato- y se fue velozmente de la habitación.
Aunque Sebastián no quería fallarle, ya era muy tarde y el sueño lo estaba venciendo. Pero antes de que se durmiera, la Goma volvió a la habitación. Sebastián no entendía muy bien lo que sucedía. Ella se limitó a decir:
-A partir de mañana, todos estaremos nuevamente dentro de tu mochila. Te acompañaremos todo el año a la escuela-
El rostro de Sebastián se iluminó de alegría. Fue la primera noche después de varias, en que pudo dormir plácidamente. Al día siguiente, los padres perdonaron a Sebastián, aunque éste no abundó en explicaciones.
Y llegó así el tan esperado primer día de clases. Sebastián se dirigía a la escuela, cargando orgulloso su mochila y acompañado por sus mejores amigos. Y luego llegó el reencuentro, se izó la Bandera, se cantó el Himno Nacional e ingresaron al aula.
-Ignacio Subieta…-
-…presente-
-Carlos Dana…-
-…presente-
-Mónica Prince…-
-…presente…-
Mientras la maestra continuaba tomando lista de asistencia, Sebastián, esperando escuchar su nombre para dar el "presente", pensaba: “Utiles Escolares…”, “¡¡…todos presentes!!”.
Y sonreía, sin que nadie pudiera saber porqué.

Cuento extraído del libro infantil: "La Laguna de los Milagros"



Rudy Spillman
LIBRO ABIERTO

viernes, 6 de noviembre de 2009

Tono implícito




“Ying y yang”.


Explícitamente lo recuerda en blancos y negros patentes. Reviven insinuaciones su emblema tonal; claroscuros, límites: extremos. Aunque simbolice fronteras con nimios despuntes de equilibrio, una estática simbolización resguarda al verlo añejo y eterno.
Pero ni siquiera sus elementos pueden devolverle apenas conformidad mientras persiste su intento, su añoranza para querer revelarlo; verlo tanto quieto como en movimiento: libre. Entonces se presenta adelante, lo observa y analiza. Estudia variaciones para comprender si es que ciertas implicitudes debajo contenga, mantenga. Ve su libertad aquietada, aunque su cautividad respaldada durante siglos de acuerdo a costumbres, tramas educadoras y tradiciones inexorablemente respetándolo.
Pero insiste. Está inquieto, caviloso y dubitante: está contemplándolo. Y lo ve adelante. Lo escruta desde varios aspectos: desde el suyo, y del de aquellos. Y quizás hasta remueva su impasibilidad por no poder hallarlo acertado mientras quieto esté. O tal vez modifique su misma apreciación revolviendo su mirar hasta saberse librepensante con una cuota de tergiversada movilidad.
Se revolucionarán sus sentidos. Verá lo oculto, esoterismos adentro explícitos aunque por afuera inaparentes. Verá su apreciación la fisonomía jamás hallada, ni posible para verificar; porque serán siempre las suyas esas opiniones amparadas sobre ansias revelatorias, audaces.
Nunca podrán contrariarlo, ni oponérsele. Hará un análisis, un decodificado vislumbre sobre esas parcelas inmóviles donde muertos tonos se comparten tan sólo con un punto demostrando el equilibrio ideal cuando la realidad es y será –como lo ha sido- siempre continua, activa, en movimiento perpetuo.
Se resolverá recordándolo asimismo latente y patente, ideal y real. Reconocerá ambivalencias cuando en frente lo vuelva a ver; pero hasta que rememorice, lo recomponga y se establezca analítico como hombre racional atravesando mileños mediante esa atrevida posición.
Será un gris lo que siempre volverá a ver cuando detrás de blancos y negros la mezcla funda la vitalidad oculta del emblema; siendo implícita realidad, aunque explícitamente demasiada ideología demuestre.
Será su recuerdo el esfuerzo por querer descifrarlo, desmitificarlo y ponderarlo como un aprendizaje que solamente a él sirva, retribuya, aunque con tono implícito.

http://www.federicolaurenzana.blogspot.com/

La esencia de la mirada



¿Sabemos cómo es mirar a los ojos? Dentro, muy dentro. No hay nada igual. No mirar con fijeza, sino mirar, mirar dentro, muy dentro. Traspasar el color y llegar ahí donde todo nace, donde todo es. Qué pocos son los que pueden hacerlo.

Cuando miras y te meces ahí, en la mirada que es, en la mirada que da, en la mirada que sabe recibir, en la mirada que ve, en la mirada que enseña. Todo es, no hay más. Es como acariciar terciopelo con ella, de tan suave, de tan cálida. Es el tacto del alma. Un roce de nada, y sin embargo tanto que da la vida. Es en ese momento en el que no quieres nada más sino dejarte llevar por la brisa, vivir ahí y quedarte, acunarte en la sonrisa derramada por una vida que vive en el alma y que se entrega sin pedir nada. Alma de siglos. Y quieres morir ahí, seguir ahí, no ser nada de ser tanto, no en ti sino en otra alma, igual, unida, sentida, vivida.

Ni sonreír puedes de tanta agonía concebida, de tanto placer. Es la mística de esa mirada, de esa unión de la vida. Paz sin límites. Muerte. Vida. Tú, yo, todo, nada, nadie más. Nadie más podría. Ni tan siquiera los dioses. Esencia de vida.

¿Sabemos cómo es mirar a los ojos así? Dentro, muy dentro. Puro deleite, armonía. Nada es igual a esa comunión. No hay ni habrá nada igual. Es la vida. El alma en el alma, a través de una mirada así, unidas.

http://diegojlara.blogspot.com

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LA LAGUNA DE LOS MILAGROS

(Fábula de la Jirafa y el Caracol)

En una hermosa mañana de sol, en el bosque, se encontraron una jirafa y un caracol. Mientras éste casi ni se movía, aquella avanzaba lentamente hacia él, quejándose:
Ay, qué terrible dolor!-
El caracol intrigado, preguntó:
-¿Qué es lo que te duele tanto, querida jirafa?-
-Es mi garganta, mi larga garganta lo que me tiene de tan mal humor- replicó la jirafa. El caracol, a su vez, con sus caídas antenas y reflejando también en su rostro un intenso dolor, le contestó:
Qué casualidad! Sabes, yo tengo un espantoso dolor reumático en la espalda!-
-Me tiene loco. Imagínate lo que esto significa para mí que debo llevar mi casa a cuestas- agregó.
De pronto, al oír estas palabras, la jirafa quedó pensativa, y finalmente le preguntó al caracol:
-Querido caracol, ¿no desearías que intercambiáramos nuestros dolores?-
Y viendo el rostro sorprendido y sin palabras de su amigo, se explicó mejor:
-Quiero decir, tú sentirías únicamente mi dolor de garganta, lo cual no sería tan gravoso para ti, y yo, a su vez, sufriría solamente tu dolor de espaldas, el que nunca me sería tan fatigoso como a ti, ya que yo no debo llevar mi hogar a cuestas-
El caracol, ingenuo y contento, aceptó, no sin antes preguntar:
-¿Cómo podrías lograr, querida amiga, tan favorable cambio de dolores?-
-Muy sencillo- replicó la astuta jirafa y continuó con su explicación,
ante la atención y el asombro de su amigo:
-Muy cerca de aquí se encuentra la Laguna de los Milagros. ¿Has escuchado sobre ella?-
-Dicen que ingresando en aquella Laguna, 2 animales doloridos, uno de ellos debe sumergir su cabeza y volverla a sacar del agua, atrayendo así el dolor ajeno hacia sí mismo-
-Luego el otro animal debe de realizar idéntica operación para obtener la dolencia de su compañero-
Dicho esto, el caracol contentísimo, aceptó ir hasta la Laguna, aunque con su espantoso dolor de espaldas, le resultaba muy costoso trasladarse. Les tomó un buen rato y gran esfuerzo, hasta que llegaron. La jirafa invitó al caracol a introducirse en ella y así ambos lo hicieron.
-Bueno, ahora sumerge rápidamente tu cabeza en el agua y luego lo haré yo-
El caracol, sin advertir ninguna mala intención por parte de la jirafa, así lo hizo. Hecho esto, el rostro de la jirafa se iluminó de alivio. Su dolor de garganta había desaparecido, mientras que se sumaba a la dolorida espalda del pobre caracol.
Rápido!- insinuole el caracol:
sumerge ahora tú la cabeza!-
Pero ante el asombro del caracol, la jirafa giró dando la espalda a su benefactor con la única intención de abandonar la Laguna, libre ya de toda dolencia. Sólo entonces, el ingenuo caracol comprendió en la trampa en la que había caído.
Triste y defraudado, comenzó a salir de la Laguna lentamente, con ambos dolores a cuestas, hasta que lo logró. Mientras que la jirafa intentaba infructuosamente abandonar la misma. Le había resultado fácil entrar, pero debido a sus larguísimas patas y lo pantanoso del fondo de la Laguna, le era imposible salir sin ayuda.
El caracol, una vez en tierra firme, escuchó suplicar:
-Caracol, amigo mío, no me abandones ahora. Ayúdame a salir de aquí, te lo ruego-
A lo que el dolorido caracol replicó:
-Querida jirafa, amiga mía, con gusto lo haría, pero estos espantosos dolores que me aquejan me lo impiden-
Y lentamente se retiró del lugar.

Moraleja: Siempre el daño hecho al prójimo, resulta en un daño hecho a sí mismo”.

Cuento extraído del libro infantil: "La Laguna de los Milagros"



Rudy Spillman
LIBRO ABIERTO

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El colibrí


Soy una colibrí, mi último recuerdo,
era verme libando una flor en forma de campana,
Bella de color turquesa como el cielo
Sé que soy un colibrí y no me pregunten porqué
También recuerdo que tenía un marido y un nido con huevos.
Ya no recuerdo nada más, estoy sola en este desierto.
¿Cómo llegué hasta aquí?. Tampoco lo sé, tal vez nunca lo averigüe.

Puede que tal vez me hayan transportado con la flor turquesa, regalo para alguna doncella del desierto

Pretendo volar, no puedo. Imagino que debo llevar mucho tiempo durmiendo
Mis alas han perdido fuerzas
Necesito que alguien se acerque a mí, que me guíe
Miro a mi alrededor y solo veo arena.
Comienzo a andar como puedo, porque si me quedo quieta se que muero
El instinto de supervivencia no me ha abandonado
Me cruzo con otro ser vivo, repta dejando surcos en la arena
Le hablo, le pregunto para donde puedo ir, se ríe y no me contesta
Más adelante aparece otro ser, me acerco y huye cavando un hueco en la arena
No se si soy yo que me siento víctima de las circunstancias, o en este lugar reina la insolidaridad y la desolación.
Sigo, no quiero morir, no quiero acabar mis días sin descubrir que me ha pasado, porque llegué hasta aquí, que he hecho, que quiere de mí la vida y que me depara el destino.
Pierdo las fuerzas pero no la fe, estoy convencida de que la vida me depara un aprendizaje y final feliz
Que todo esto es un error, una pesadilla.
Saco fuerza de mi interior, de mi voluntad y no me resigno


A lo lejos veo otros pájaros como yo, enormes, no los tengo que llamar, vienen volando a mi rescate
Sabía que no debía perder la fe, que debía confiar, que la vida está llena de oportunidades
Que existe el buen corazón, el altruismo, la solidaridad
¿Pero como pude dudar?
Llegan a mi rescate!, sabía que debía confiar en mis corazonadas
Mientras espero pienso en mi nido, en mis huevos, en mis amigos
En todo lo bello que he vivido, en el reencuentro, en la experiencia vivida
En lo que debo capitalizar de estar aquí en este desierto.
Se acercan a ayudarme y yo que pensaba que todos los seres del desierto eran hostiles
Están cada vez más cerca......
Me dan la bienvenida describiendo círculos en el cielo
Me relajo, confío y me dejo llevar por este sentimiento de protección
Dejo las fuerzas a un lado, no las necesito para sobrevivir, ya están aquí para sacarme de este infierno.
Me duermo y desaparezco.
Las aves carroñeras han sido las únicas que han venido a mi rescate en el desierto......

Florencia Moragas

martes, 3 de noviembre de 2009

Coco: La tortuga ermitaña

La tortuga Ermitaña
Las tortugas habitan nuestro planeta hace aproximadamente 200 millones de años, animales milenarios que han ido evolucionando y adaptándose al medio para no extinguirse. Son longevas y viven entre 150 y 200 años en su hábitat natural. Son lentas y solitarias, también hay grupos gregarios. Esta es la historia de Coco, un quelonio conocido por sus amigos como “la tortuga ermitaña”.

Las tortugas de la comunidad del lago donde vive Coco, vivían tiempos de gloria. La desaparición de sus depredadores era la causa de su algarabía. Estaban vivenciado el mejor momento de la escala evolutiva de las tortugas. Al fin podían deshacerse de su pesado caparazón, que las hacía lentas y le quitaban libertad de movimiento,…que las ataba al suelo.

Se reunieron en el lago para celebrarlo, bebieron, cantaron, bailaron como posesas bajo la luz de la luna, erguidas y sin peso.

Algunas estaban tan excitadas que no medían sus actos y comenzaron a quemar sus caparazones como símbolo de libertad. Otras decidieron abandonar sus hogares milenarios, para emprender un viaje largo, dejando atrás lago, familia y amigos….Con solo una mochila llegarían más rápido y más lejos, sin rumbo ni horizonte, sin destino, sin carga…. ¡sin peso! .A donde las llevara el viento.

Hubo un grupo que decidió quedarse, pero utilizaban sus caparazones para hacer arte pintándolas del color del arco iris, transformándolas en objetos decorativos, musicales. Otras le quitaban el peto a sus caparazones y las convertían en barcas para surcar el lago. ¡¡¡Era una auténtica revolución!!!!......Se sentían livianas, esa liviandad caló su espíritu y cambió todos los hábitos y costumbres de la comunidad.


Pero en esa comunidad del lago, había un tortugo llamado Coco, muy arraigado a su casa, a sus tradiciones, a su calidad de vida. Coco no consideraba que su caparazón fuese un peso, sino su refugio. Un regalo de la naturaleza. Allí se metía y disfrutaba de su soledad, asomaba la cabeza a la noche, iluminada por luciérnagas y contemplaba las estrellas.

El resto de las tortugas lo consideraban extraño, temeroso a los cambios, ermitaño, solitario y un tanto egoísta, simplemente porque no hacia lo que el resto de su grupo demandaba. Pero Coco no hacia caso, era feliz, encontraba paz en su soledad. No le importaba el cuchicheo de las otras tortugas, ni que lo llamaran “ermitaño”.

Esta tortuga sabía lo que lo hacia feliz y eso lo convertía en diferente a los demás.

Mientras tanto el resto de las tortugas seguían disfrutando de su libertad, decían ser felices, pero para Coco habían perdido su milenaria identidad, ésa que las convertía en tortugas, que las diferenciaba del resto de las especies terrestres.

Luna, otra tortuga de la comunidad del lago, era muy sociable, viajera y disfrutaba de la libertad que la evolución le había obsequiado, pero no se había desprendido de su caparazón. Lo conservaba, era su pequeño lugar en el mundo que compartía con su hijo, donde guardaba con celo sus pertenencias, donde jugaba con su niño, donde se refugiaba durante las tormentas……No era para ella una cárcel su caparazón, no le pesaba….Lo disfrutaba con quien quería compartir un grato momento, era un tesoro que le había obsequiado la vida y así lo vivenciaba.

Luna observaba a Coco meditar cada vez que iba a pasear con su hijo al lago. A ese mismo lago que su madre la llevaba de pequeña, por que según le narraba su mamá y a su vez, ella le transmitía a su hijo, era un lugar mágico, que cumplía los sueños y deseos de los corazones buenos.

Coco no notaba la presencia de Luna y su hijo. Ella no se acercaba demasiado porque comprendía que aquel tortugo disfrutaba de su interioridad, de sus pensamientos y que probablemente estaría pidiendo deseos al mágico lago de los sueños…..

En definitivas Luna era una poeta y entendía la importancia y el valor de la soledad. De esa soledad que enriquece el interior de quien la posee.

Pero un día, por casualidad, Coco nota la presencia de Luna, su hijo persiguiendo mariposas, perturbó la meditación de Coco. El tortugo se molestó y refunfuñó pero Luna y su hijo enseguida le pidieron disculpas amablemente y Coco cambió su actitud volviéndose más agradable ante su presencia.


Luna comenzó a sentir algo por eso tortugo ermitaño, suspiraba y siempre soñaba con volver al lago para verlo meditar……Sus amigas tortugas al verla triste, le decían que se olvide de ese tortugo egoísta, que había miles de tortugos en el lago y en otros estanques cercanos.

Le decían:
-Luna, no merece la pena ese tortugo ermitaño, ven y diviértete un poco, dale alegría a ese cuerpo.
Pero Luna contestaba:
-No me interesa perder el tiempo en banalidades, ni conocer a otro tortugo. ¡Dejadme en paz!



Ella esperaba cada día, vestida de tortuga a su tortugo especial. A ese tortugo sencillo, ermitaño, con vida interior y arraigado a sus valores como ella.

Luna siempre soñaba con su amado, lo respetaba tal cual era y le pedía al lago mágico que le concediera el deseo, de no pasar desapercibida ante su presencia.

Un día en el lago, el tortugo Coco la observaba sin mediar palabra y al rato, volvía a meditar a su caparazón. Durante un año se encontraban por casualidad (no casual) en el lago, repitiéndose día tras día la misma situación entre Coco y Luna.

Hasta que un día Luna interrumpe a Coco y lo invita a hablar, él se sintió un poco incómodo pero con el paso del tiempo comenzó a disfrutar de la compañía de Luna, se reía, se sentía bien con aquella extraña tortuga.

Coco nunca la invitaba al lago, pero la esperaba y Luna nunca dejaba de ir al lago, lloviera o hiciera frío….iba todos los días al caer el sol, mientras el resto de tortugas preparaban las grandes fiestas nocturnas.

Luna lo contemplaba a Coco meditando y al caer el sol, también observaba a lo lejos a sus amigas tortugas y pensaba: Tal vez algún día me entiendan, comprendan que el sentido de libertad, no es deshacerse de todo y todos, sino vivir plenamente con lo que se es y se tiene por naturaleza, luchando por lo que te falta, para lograr la plenitud y acercarnos así a lo más parecido a la felicidad.

Después de muchos años, las tortugas con casa vivieron uno al lado del otro. Luna cuidando de Coco, escuchándolo, leyéndole sus relatos, hablándole, haciéndolo reír y entregándole todo su amor de tortuga soñadora. A cambio Coco le obsequiaba día tras día su fiel compañía y le brindaba su delicada paz interior a ella y a su amado hijo.

Las tortugas viven muchos años, Coco y Luna aún siguen compartiendo sus días en el mágico lago de los sueños, con su caparazón a cuestas, observando y aprendiendo de todo lo bello y simple que los rodea.

Fin


Pd: Con cariño a Juan Carlos, Diego y Rudy

Este cuento aún no lo publicado en ningún sitio, ni siquiera en mis blogs, inédito para escritores club ;)

Me gustaría pedirles a los lectores que hagan sus críticas:...que sensación le ha causado la relación de Coco y Luna, si Coco merece a Luna, que sentido le encuentran al caparazón, que piensan de la libertad de la comunidad del lago. Necesito su colaboración y feedback. También que opinen a cerca de la edad a la que va dirigido el cuento

Un fuerte abrazo y gracias.....

Flor

Pd2: Perdón por el cambio de letras pero no puedo cambiar la fuente.