Escritores Club forma parte del portal de literatura Escritores Libres y pretende convertirse en una propuesta cultural innovadora, capaz de ofrecer al lector la oportunidad única de conocer sus autores favoritos y dialogar con ellos directamente, sin intermediarios. Hemos reunido los mejores escritores independientes del panorama literario actual, dispuestos a ofrecernos su talento y sus valoraciones, no sólo sobre sus obras, sino sobre la literatura en general y el mundo que la rodea.

Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

lunes, 7 de enero de 2008

Saltemos con el Zorro


Hay veces que lo mejor que uno puede hacer para encarar un tema serio es iniciar la tertulia con una humorada. Esto es debido a que se supone que cualquier tema serio nos tensará y el humor viene a disolver la tensión. Ya relajados, podremos ocuparnos de lo importante con la seriedad que se merece y lograremos así, probablemente, extraer lo mejor de nosotros mismos para resolver cualquier problema intrínseco en nuestro tema a tratar. Si de lo que se trata es de las relaciones humanas, tanto mejor. El relajante utilizado es el más adecuado.
¿Nos hemos preguntado alguna vez, porqué teniendo tanto amor para brindar entre nosotros, nos odiamos a veces tanto?
Sí, comprendo, más de un lector a esta altura, ya habrá reaccionado atacándome por semejante exabrupto, trayendo en forma inconciente, aquí y ahora, un claro ejemplo de lo que intento decir.
Sí, toda pequeña reacción como ésta, aunque la guardemos muy dentro nuestro, no hace más que minar nuestros espíritus. Y lo más triste es, que lo hace sin obtener ningún resultado. Es lógico que si este impulsivo sentimiento que nos arrebata de un plumazo nuestra calma y paz espiritual se presenta, deberemos dejarnos sentirlo y en lo posible, expresarlo, puesto que si queda dentro se multiplicará y el daño que nos provocaremos a nosotros mismos será mayor. Y quien se daña no puede hacer otra cosa que intentar dañar a los demás.
Lo que intento explicar imaginando la posible reacción de algún que otro lector, es mostrar de qué manera algo tan pequeño e inofensivo como un pequeño copo de nieve del tamaño de una uva, pudiera deslizarse rodando sin detenerse, acumulando más y más cantidad de nieve (odio) de la que no se ha podido liberar, para finalmente verse convertido en una inmensa y peligrosa mole que arrasará a quien se ponga en su camino.
Si en el preciso momento en que concientizamos la aparición de este pequeño e inofensivo copo, nos ocupamos de disolverlo, estaremos evitando crear este monstruo que nunca resolverá ningún problema, pero sí amenazará con destruirnos (de alguna manera) y dañar a los demás.
Seamos pacientes, mostremos tolerancia con el prójimo, intentemos lentamente ir comprendiendo que cada persona se reserva el derecho a pensar y a hacer de acuerdo a sus propios criterios, al igual que nosotros mismos. Finalmente, lograremos comprender con naturalidad que existen seis mil millones de cabezas pensando de diferente manera a la nuestra. Y a todos nos asiste el mismo derecho a acertar como a equivocarnos.
El zorro de nuestra fotografía decide jugar saltando al rango con las ovejas en vez de comérselas. Esto es humor a través del ridículo. Nosotros, los humanos, no hagamos el ridículo a través del odio. Porque pueda ser que esto, nos quite el humor para siempre.

domingo, 6 de enero de 2008

En you tube

¡Buenas noches a todos y felices Reyes!
He estado un poco desconectada del club (pero no ausente) y pude notar muchos cambios favorables, proyectos y mucha energía. Eso está muy bien y contagia!.
He puesto en you tube una especie de publicidad de mi novela "libertad o condena" y quise compartirla con vosotros.
Un saludo muy grande
Flor

viernes, 4 de enero de 2008

Alma Mística (quinta entrega)

En el claro azuloso de esa noche, embalsamada por el cáliz desmesurado de una gran flor del firmamento, la majestad espectral de los árboles se dibujaba en el horizonte, en cuyo fondo, de una palidez metálica, las nubes multiformes semejaban una bandada de aves en derrota.
Envuelto en una capa y reclinado en la popa de la nave, Céar tenía los ojos fijos en la bóveda azul del firmamento, sin ver, sin embargo, los vívidos diamantes que la tachonaban, abstraído su espíritu en las recordaciones de su infortunada suerte en el pueblo de donde acababan de zarpar.
¡Qué de malas mía!- se decía. ¿Por qué seré yo tan infortunado? Dios nos proteja, dijo después de algunos minutos de silencio y meditación en que sus ojos habían estado extasiados en el firmamento bordeado con su luna y sus estrellas, y en que parecía que sus ideas habían tomado rumbos diferentes en aquella alma espontánea, impetuosa y al mismo tiempo tierna y sensible, y después de esa exclamación continuó en el silencio de su pensamiento.
“Dios, que es la sabiduría y la unidad del universo. Dios, que sostiene pendiente de la hebra impalpable de su voluntad soberana esos mundos espléndidos que giran en esa bóveda infinita y diáfana que parece formada con el aliento de los ángeles.
“Esos astros, eternos como la mirada que los ilumina, verán alguna vez sobre estas olas la realización de los bellos sueños de mi mente. Sí. El porvenir de mi tierra está escrito en la obra de Dios mismo: es una magnífica y espléndida alegoría en la que ha revelado los destinos del nuevo mundo el gran poeta de la creación universal.
“Esas inmensas praderas donde brota una flor de cada gota de rocío que cae en ellas.
“Esos ríos, inmensos y cristalinos como el mar, que se cruzan como arterias del cuerpo gigantesco de la América, refrescan por todas partes sus entrañas, abrazadas con el fuego de sus metales.
“Esos espesos bosques, donde la salvaje orquesta de la naturaleza está convidando a la armonía del arte y de la voz humana.
“Esta brisa, suave y perfumada, que pasa por la frente de aquellas regiones como el suspiro enamorado del genio protector que las vigila.
“Esas nubes, matizadas siempre con los colores más risueños y suaves de la naturaleza.
“Sí, todo esos magníficos espectáculos son palabra elocuente del lenguaje figurado de Dios, con que revela el porvenir de estas regiones.
“Las generaciones se suceden en la humanidad como las olas en este inmenso mar.
“Cada siglo cae sobre la frente de la humanidad como un torrente aniquilador que se desprende de las manos del tiempo, sentado entre los límites del principio y del fin de la eternidad: se desprende, arrasa, arrebata en su cauce las generaciones, las ideas, los vicios, la grandeza y las virtudes de los hombres, y desciende con ellos al caos eterno de la nada. Pero la creación, esa otra potencia que vive y lucha con el tiempo, va esparciendo la vida donde el tiempo acaba de sembrar la muerte. Ese torrente indestructible arrebatará de las riberas del mar esta generación amasada con el polvo, la sangre y las lágrimas de ella misma. Vendrán otras y otras, como las olas que se van sucediendo y desapareciendo ante mis pesados ojos.
“¡Vendrán…!
“Cada pueblo tiene su siglo, su destino y su imperio sobre la tierra, y los pueblos del Chocó tendrán al fin su siglo, su destino y su imperio, cuando las promesas de Dios, fijas y escritas en la naturaleza que nos rodea, brillen sobre la frente de esas generaciones futuras, que verterán una lágrima de compasión por los errores y por las desgracias de nosotros. Sí, tengo fe, pero fe en tiempos muy lejos de los nuestros. ¡Patria, patria! ¡La generación presente no tiene sino el nombre de tus padres!... Y, tú esposa mía, ángel conciliador de mi alma con la vida, de mi corazón con los hombres, de mi destino con mi patria; tú, hebra de luz que me pone en relación con Dios, extendida desde el cielo hasta el sitio terrenal en que me ahogo; tú, eres el único ser de todos los que he visto sobre la tierra, a quien quisiera volver a hallar en el cielo, para que nuestras almas volviesen, de cuando en cuando, entre los pálidos rayos de la luna, a contemplar la tierra, que fue testigo de nuestro amor, como es testigo de tantos desengaños, de tanta virtud mentida, de tanto crimen y de tantas miserias reales”.
La luna escondió en ese momento su faz de nácar entre los velos de una parda nube, mientras Céar reclinaba la cabeza sobre el pecho de su amada esposa, embriagado en el éxtasis de su espíritu; y cerró los ojos arrullado por las olas del poderoso mar Pacífico, somnolientas y perezosas bajo el tranquilo e iluminado pabellón del cielo.
Céar y su esposa, como sugestionados por la calma letárgica del mar, y por la intraducible voz del infortunio, se desesperaron por la inmensa aventura de estar juntos en un bote de vela y remo con rumbo desconocido.

Al tercer día de navegación, los vientos leves se habían hinchado repentinamente, impulsando olas cada vez más alzadas y densas. El mar verde claro se había transformado en un mar verde de hierba, opaco, cada vez más levantisco, que de verde tinta, pasaba a verde humo. Los marineros husmeaban las ráfagas, sabiendo que olían distinto, con ese negror de sombra que se les atropellaba por encima, y esos bruscos aquietamientos, cortados por fuertes lluvias, de gotas tan pesadas que parecían de Mercurio.
En las cercanías del crepúsculo, pintóse la andante columna de una tromba, y la nave como llevada en palma, pasaba de cresta en cresta, tambaleándose en la noche con los fanales extraviados. Se corría ahora sobre el descompasado hervor de una agua levantada por sus propias voliciones, que pegaba de frente, de costado, largando embates de fondo a las quillas, sin que los rápidos enderezos logrados a timón pudieran evitar las arremetidas que barrían la cubierta de borda a borda, cuando no hallaban al bote de popa al empellón. ¡Hemos sido agarrado de lleno!-Dijo el capitán, ante la ascensión de la clásica tormenta.
La noche brillaba en instantes fugaces por los relámpagos, el horizonte rugía por la tormenta, y la nave que había penetrado en un vasto bramido, se quejaba por el efecto del viento huracanado.
A las seis horas de fatiga, se levantó un sudeste furioso; los mares crecían por momentos, y hacían unas olas tan grandes que parecía que cada una de ellas iba a sepultar el navío. Con los fuertes huracanes y repetidos balances, no quedó un farol encendido; a tientas procuraban maniobrar los marineros. La terrible luz de los relámpagos servía para atemorizarlos más, pues, unos a otros, veían en sus pálidos semblantes pintada la imagen de la muerte, que por momentos esperaban.
En este estado, el golpe del mar rompió el timón, y una furiosa sacudida del viento quebró el mastelero del trinquete. Crujía la madera y, las jarcias sin poder recoger los trapos, que ya estaban hechos pedazos, porque no podía la gente detenerse en las vergas. Como los vientos variaban y carecían de timón, bogaba el bote sobre las olas por donde aquellas lo llevaban.
En tan deplorable situación ya se deja entender cuál sería vuestra consternación, cuáles vuestros sustos y cuán repetidos vuestros votos y promesas.
La mujer en las luchas con las asechanzas del destino, sólo tiene la fuerza de su propia debilidad, pero en la lucha con el dolor, tiene ocultos tesoros de fortalezas misteriosas. El hombre es superior ante los peligros materiales y las luchas físicas, pero la mujer es siempre más valerosa, más fuerte, en las luchas supremas con el infortunio.
En esos instantes de la vida, en que parece condensarse todas las nubes del dolor sobre la frente y la ola salobre de la muerte nos golpea el labio y amenaza sumergirnos; cuando el hombre rendido dobla la cabeza, deja caer los brazos, y como un náufrago se deja llevar por la corriente, la mujer se llena de coraje, lucha con brío, flota sobre la mar embravecida y gana el puerto, y si el amor la inspira se agiganta. Una madre que lucha por su hijo, una esposa que combate por su esposo, una hermana por su hermano, una hija por su padre, una amante por su amante, son sublimes y poderosas con su amor: el sufrimiento las magnifica y el amor las diviniza. He aquí porque Editza había resistido sin desfallecer aquella lluvia de dolores y desgracias; y en el momento agónico en que una ola gigante destrozó la nave, amparó a su esposo como cuando una madre pone el pecho para detener la bala homicida dirigida a su hijo. Ella con su esposo moribundo, agarrándolo de la cintura, cayó al inmenso mar enfurecido; y en un instante supremo de desesperación logró sujetarse a los restos de la nave que tomó el rumbo que el viento quiso.
Vagaron a la deriva durante días y noches; y cuando ya creían que morían en el mar, pudieron ver desde lo alto de una ola una costa cercana, cuya vista les imprimió deseos de vivir; nadaron hasta la ribera; pronto, sin embargo, advirtieron que no había allí playa alguna a que arribar, sino acantilados, arrecifes y remolinos, y ese espectáculo los sumió en una triste divagación.

Continuará...
Viene lo mejor

jueves, 3 de enero de 2008

Hablemos de sexo

Bueno, después de tanta noticia y recorte en torno a la Navidad y sus alrededores, y de seguir las andanzas de Cèar y Editza por esos mundos de Dios, vamos a dar un giro copernicano a la cosa y vamos a hablar de sexo. De sexo en el Arte. O mejor, del sexo en Rodin.

Rodin en sus acuarelas y dibujos busca lo que hay dentro del sexo. Pero que no se me malinterprete. Dentro de la mujer, del otro sexo. Busca el misterio de la mujer. Lo que todos andamos buscando y nunca, por gracia o por desgracia, conseguimos. Va más allá de la curiosidad por el sexo, se adentra en su interior. Busca el secreto de la vida, del deseo.Cuando pinta, el sexo es el centro de todo. Las piernas bien abiertas. El sexo ocupando la mirada del espectador. El sexo es el centro de todo, del dibujo y de la cabeza.No le importa la estética. Los colores están como lanzados de cualquier forma. El trazo rápido pero preciso. Sus cuerpos transpiran sexo por los cuatro costados. Pero él va más allá. Busca el Sexo. Su razón. La razón de todo. Y a pesar de eso, de esa aparente impudicia, hay estética con mayúsculas. Buscaba la razón de la mujer y expresaba su yo, incluida su animalidad. Algo a lo que mucha gente se niega a reconocer en aras de no sé qué.Rodin representa el momento preciso, fuera de toda metafísica. O quizás va más allá. Y lo hace a pesar de pintar a la mujer en el momento de lavarse, desnudarse, masturbarse…Sus pinturas valen por sí mismas. Como el propio acto sexual. Son un gesto de amor.

Y ahora, claro, tiene que haber una relación con la Literatura, no vaya a ser que me ahorquen por ello (es broma). ¿Quién es el Rodin de la Literatura? Yo lo tengo muy claro. ¿Y vosotros?

Diego Jurado Lara




http://stores.lulu.com/store.php?fAcctID=1217951


http://diegojlara.blogspot.com/

miércoles, 2 de enero de 2008

AUTOAYUDA

He subido a YouTube, el video referente a C.A.P.A., corrector anímico por automensaje, basado en una técnica por autosugestión. Las explicaciones sobre el método y las instrucciones para su ejercitación podrán encontrarse en el libro: El Paraíso Escondido detrás de Nuestras Desgracias (DESCARGA GRATUITA).
He aquí el video de referencia.

Un saludo para todos.
Rudy


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La mejor Ciencia Ficción del siglo XX

Obras Maestras
La mejor Ciencia Ficción del siglo XX
El último libro que he leído es esta maravillosa recopilación de obras maestras de la Ciencia Ficción, realizada por Orsson Scott Card, con relatos de diversos autores y que el divide en tres etapas: Edad de Oro, Nueva Ola y Generación Mediática.
Este libro cuya primera edición apenas acaba de salir a la venta ( Septiembre 2007) contiene 27 relatos de autores tan influyentes como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke entre otros tantos.
Es ideal para aquellos jóvenes que comienzan ahora su andadura en el mundo de la Ciencia Ficción para relacionarse con el género, o bien, para aquellos que ya en su día los leyeron puesto que en su introducción se asegura el placer que produce volver a releerlos habiendo ya pasado el tiempo.
Además de una excelente introducción hecha por el propio Orson Scott, también consta de una brevísima escrita por Miquel Barceló y de la que cito el siguiente fragmento:

“ Nada o casi nada les voy a comentar sobre la presente antología. Lo hace maravillosamente Orson Scott Card en su introducción y en las presentaciones a cada autor/relato.
Sólo añadir que, como dice Scott, faltan autores y relato-como no podía ser de otra manera-, aunque incluso él mismo deja fuera autores como Haldeman, entre los clásicos, o Simmons, Sawyer o Stephenson ( por recurrir solo a la ese) entre los más recientes. Era inevitavle, pero la selección sigue siendo impresionante y completísima. Algunos de estos relatos son realmente inolvidables. En una antología parecida que compilara yo mismo figurarían mucho de los que ha seleccionado Orson Scott Card, en espaecial los de Heinlein, Sturgeon, Clarke, Ellison, Phol, Le Guin, Martin y Visón, entre otros
.”

Yo personalmente he disfrutado muchísimo, sobre todo, descubriendo como obras cortas pueden poseer el mismo encanto que una gran novela si el que lo cuenta tiene el talento que estos autores demuestran.

Recorte de Prensa


Quizás este recorte que me atrevo a añadir no tenga nada que ver con la literatura. Pero si lo tiene y mucho, con el último relato publicado por mi parte y llamado : "La máquina de Dorian"

Me ha resultado curioso el leerlo, sobretodo, por el hecho de que la noticia sale a la luz justo el día 28 de diciembre igual que en mi historia.


Desconozco si es real o falsa pero su titulo es el siguiente:
Japón teme una invasión extraterrestre Ya.com(Vie, 28 de Diciembre de 2007)

(Picando en ella podreis leerla). Víctor G.Pérez