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viernes, 16 de enero de 2009

El peligro de escribir

"En Roma hay una plaza que es sagrada, curiosamente no para el catolicismo (de hecho es la única plaza romana donde no hay ninguna iglesia) sino para el movimiento mundial a favor de la libertad de expresión. Esta plaza se llama Campo dei Fiori, y ha llegado a tener este significado porque era allí donde la Santa Inquisición, a través de su brazo secular, solía quemar en la hoguera a los herejes. En la mitad de esta plaza, exactamente en el sitio donde ardió el escritor y filósofo Giordano Bruno (con la lengua amarrada con un bozal para que no pudiera hablar), hay una estatua suya que mira torvamente hacia el Vaticano.

Bruno fue quemado vivo el 17 de febrero del año 1600, después de negarse a abjurar de algunas ideas suyas, como que la Naturaleza no era una creación divina, ni el alma era inmortal, ni la tierra un astro inmóvil. Giordano Bruno, que tuvo que vagar por toda Europa en busca de un lugar donde no fuera perseguido por su pensamiento, tiene quizás el récord mundial de los anatemas, ya que fue excomulgado sucesivamente por las tres mayores confesiones europeas: la calvinista, la católica y la luterana. Un siglo y medio después, Diderot mismo se encargaría de redactar el artículo sobre Bruno en la Enciclopedia y allí declara que, sin tantas persecuciones, Bruno habría podido organizar su obra desordenada y dispersa, que estaría al lado de las de los más grandes filósofos.

La suerte de Bruno puede parecernos extraña y perfectamente anacrónica para nuestros días. Pues bien, Salman Rushdie y Roberto Saviano, dos escritores contemporáneos amenazados de muerte por sus escritos, vendrán a Colombia en los próximos días, y podrán recordarnos que no es así, pues la lucha por la libertad de pensamiento y de expresión no es todavía, ni mucho menos, una batalla ganada.

El próximo 14 de febrero (cuatro siglos después de Bruno) se cumplirán 20 años desde que el Ayatollah Jomeini lanzó la fatwa (condena a muerte) contra Rushdie, por considerar que su libro Los versos satánicos, contiene blasfemias en contra del Islam. Cualquier musulmán que mate a Rushdie, recibirá una recompensa de varios millones de dólares. Y aunque Gran Bretaña llegó incluso a romper relaciones con Irán a causa de la amenaza contra este escritor anglo-indio, el gobierno iraní no ha revocado completamente la sentencia, amparándose en la triquiñuela de que solamente quien lanzó la fatwa la puede revocar, y el Ayatollah Jomeini ya está muerto. Rushdie vivió un decenio escondiéndose, o rodeado de guardaespaldas, y no sería extraño que ahora que viene a Cartagena, por el Hay Festival, al visitar el Palacio de la Inquisición recuerde a los herejes que en el pasado corrieron una suerte parecida a la suya..."(El Espectador). http://www.elespectador.com/articulo108129-el-peligro-de-escribir#comment-452006

3 comentarios:

Rudy Spillman dijo...

Desconocía estos datos históricos, César. Nos permite pensar hasta qué punto todo es relativo en esta vida y que la trascendencia que se les da a unos conceptos u otros varía según las ubicaciones geográficas y cronológicas en que éstos son expresados. Muy interesante.
Un saludo.
Rudy

Juan Carlos dijo...

A lo largo de la historia la quema de libros y el asesinato de escritores ha estado a la orden del día en casi todas las culturas y religiones. Está claro que la palabra es el arma al que más temen todos los enemgos de la libertad, sobre todo si se usa de forma tan certera como lo haces tú Cesar.

Un saludo,
Juan Carlos

Antonio Castro dijo...

Por desgracia mucha gente cree este tipo de cosas son errores del pasado. Ciertas salvajadas ya no ocurren, o por lo menos no hacen gala de esa brutalidad abiertamente porque habría mucho que decir sobre la muerte de Juan Pablo I. Pese a las fuertes sospechas de que se lo cargaron por amenazar el poder financiero del vaticano, no se exigió autopsia alguna. Evidentemente la Iglesia ha perdido ese tipo de poder que le permitía torturar impunemente, pero ahora usa todo el poder que aún le queda, que es mucho, y aún hace mucho daño a gente inofensiva e inocente que simplemente no encaja en sus modelos retrógrados. Creo que han perdido terreno y se defienden atacando, y conviertiendo a sus fieles en soldados. Creo que les están enseñando a odiar a los que no piensan como ellos, o a los que amenazan su poder. Yo creo que existe una clara ofensiva y contraofensiva desde ambos bandos, creyentes y ateos.