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Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

martes, 24 de junio de 2008

EL VISITANTE (7ª PARTE): La Conclusión - Juan Carlos Boíza López

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EL VISITANTE (7ª PARTE)

No sabría decir exactamente por qué, pero había algo en el tono de su voz cuando relataba su historia que me inquietaba profundamente. El leve temblor de sus manos y su mirada perdida en un terrible recuerdo que se negaba a abandonar su memoria, me parecían prueba suficiente de que aquel hombre, en apariencia mentalmente trastornado, era en realidad una persona afectada por un terrible sufrimiento, por un temor que contraía su mente y su alma.

Aunque se recuperó físicamente con gran rapidez, su mente se había vuelto frágil como el cristal. A penas era capaz de mantener una leve conversación coherente sin empezar a divagar y a proferir interminables frases sin sentido, repletas de nombres de dioses desconocidos y amenazadores. Cthulhu, Hastur, Azathoth, Yog-Shotot, Shub-Niggurath, Nyarlathothep y otros nombres, que soy incapaz de recordar, poblaban una jerigonza febril repleta de frases apocalípticas y amenazadoras.

Una noche acudí a su habitación y lo encontré mirando por la ventana hacia la oscuridad de la noche. Sus ojos brillaban como si acabase de llorar. Me miró fijamente y sonrió con amargura mientras susurraba “Ya viene a por mí”. Sentí un escalofrío recorrer mi columna vertebral y, sin saber muy bien por qué, me precipité hacia la ventana mirando con ansiedad al exterior.

Fuera había una noche perfecta, la luna brillaba en su plenitud iluminando con su pálida luz los bosques. No había nada amenazador y por un momento me sentí estúpido. Me volví hacia Wortingthon, que se había recostado en su cama con la mirada fija en la ventana ignorando por completo mi presencia. Cuando le vi allí quieto pensé que, quizá, después de todo, mis impresiones fuesen incorrectas y que, al final, tan sólo fuese un pobre diablo que había perdido la mente, refugiándose en extrañas alucinaciones. Abandoné la habitación dejándole con su mirada perdida en la profundidad de la noche. Ahora sé que nunca podré olvidar aquella mirada.

A la mañana siguiente Wortingthon no estaba en su habitación. En su cama aún podía verse la huella que había dejado su cuerpo, aún en la misma posición que yo le dejase. Casi como si se hubiese evaporado en el aire. De inmediato se organizó una partida de búsqueda por el bosque. Hombres y mujeres del pueblo, junto con la mayoría del personal de hospital exploraron las montañas en busca de su rastro, pero yo no fui con ellos.

Cuando vi la habitación mi mundo cambio por completo. Aunque para los demás pasó desapercibido, quizá porque sus sentidos se negaban a comprender la verdad, yo vi inmediatamente las extrañas huellas que bajaban por la ventana hasta llegar a la cama. Huellas alargadas, como si una extraña humedad hubiese resbalado por el marco y reptado hasta los pies del lecho donde estaba Wortingthon. Unos rastros mohosos en los que se distinguían extraños círculos, en los que creí adivinar la silueta de las monstruosas ventosas de un desproporcionado tentáculo. Pero a pesar de que aquellas huellas borrosas me llenaron de espanto, lo que de verdad me trastornaba el espíritu era imagina cómo aquel caos reptante había regresado por el mismo camino que había llegado, llevando consigo el cuerpo del infortunado Wortingthon y atravesando sin dificultad una ventana repleta de barrotes, como si su naturaleza fuese la de un fluido antinatural.

Después de aquello, decidí escribir todo lo sucedido a aquel pobre viajero que conocí en el hospital, como una catarsis que me sirviese para calmar mi espíritu y aceptar que, más allá de nuestro mundo ordenado, existe otro, cuya naturaleza es el caos y el horror, que acecha su oportunidad para volver a dominar un mundo que en tiempos pretérito fue suyo. Pero creo que no lo he conseguido, aún me estremezco cuando la luna ilumina la noche y sólo soy capaz de relajarme cuando la lluvia irrumpe en los cielos.

FIN

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Con este capítulo doy por terminado mi pequeño homenaje a H. P. Lovecraft, espero que os halla gustado. Si queréis leerlo desde el principio, podéis hacerlo mediante el siguiente enlace:

LEER DESDE EL PRIMER CAPÍTULO

1 comentario:

Peter dijo...

Felicitaciones, excelente historia, me mantuvo enganchado todo el tiempo a la espera de más capítulos. Un bueno homenaje al maestro Howard Lovecraft.