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domingo, 3 de febrero de 2008

El Capitán América nunca se ha ido

Mi recuerdo del Capitán América nada tiene que ver con tribunales de justicia ni con batallas políticas, sino con una impresionante agilidad, un escudo útil para cualquier situación y unos puños de acero. Siendo algo mayor, en el fondo, latía la nostalgia por el presente perdido del personaje: Steve Rogers había vivido congelado durante décadas, y todo su tiempo se había desvanecido para siempre. Por supuesto, ese recuerdo tampoco admite la muerte.

Pero el año pasado, Steve Rogers, el hombre tras la máscara azul, murió abatido por un francotirador. No es la primera vez que vemos la muerte de un superhéroe. La más célebre, creo, es La muerte de Superman, de la que yo poseo una versión muy anterior en la que Kal-El cae en una trampa de Lex Luthor y perece en una cápsula espacial intoxicado por kriptonita. A mi modo de ver, la muerte de los personajes literarios no pasa de la estrategia comercial, bien porque sus creadores pretenden sacar más dinero con la resurrección, o bien porque consideran que la idea está económicamente agotada. No obstante, en la mente de las personas, el personaje sigue vivo porque de alguna manera ha logrado la inmortalidad. Cuando Sir Arthur Conan Doyle intentó acabar con Sherlock Holmes, sus lectores ejercieron en él tal presión que se vio obligado a resucitarlo.

Los motivos del regreso del Capitán América serán, sin duda, más prosaicos. Pero quienes gustamos de la ficción, no tendremos problema en hallar otras causas. Yo, por ejemplo, intuyo una vindicación de la libertad, de la civilización, del bien. Aunque ahora lleva pistola, se ha cambiado el traje y no se llama Steve Rogers, al ponerse la máscara y lanzar el escudo, algo (o todo) del viejo Capi envuelve con fuerza esa figura mítica.


8 comentarios:

Juan Carlos dijo...

No me resisto a poner un comentario a un post que habla de una de mis debilidades; los comics y especialmente los de superhéroes.

Igual abro un debate, pero me gustaría comentar que para mí la vuelta del Capitán América no es ninguna buena noticia.

Su muerte en el comic se enmarca en una gran saga que se vino a titular "Civil War" y que, desde mi punto de vista, es la saga políticamente más desafortunada de los últimos tiempos en Marvel.

Como comic se trata de una historia excelente, llena de acción y emoción, pero los valores que transmite se alejan de los que tradicionalmente han defendido en Marvel. En resumen y para los profanos, un grupo de "héroes", convencidos de que un terrible futuro se acerca, deciden poner en marcha un plan que consiste en fichar a todos los superhéroes y encarcelar a los que se nieguen a revelar sus identidades. En su propósito no dudan en asesinar y utilizar a asesinos convictos para capturar a sus antiguos compañeros. Incluso crean un auténtico campo de concentración para sus compañeros rebeldes.

Los rebeldes son dirigidos por el Capitán América, que pierde la contienda y termina asesinado por un francotirador. Los que urdieron todo el plan, en cambio, salen de rositas y como los buenos de la película.

En realidad, se trata de un símil con la guerra de Irak y el sacrificio de libertades realizado en la sociedad americana para luchar contra el terrorismo. El Capitán América asesinado, simboliza esas libertades sacrificadas en nombre de la seguridad, y su nueva encarnación (armada con una pistola) se convierte en el triunfo de los violentos. Por eso digo, que para mí no es una buena noticia su resurrección. Lo será cuando vuelva Steve Rogers y tire la pistola al cubo de basura.

Pienso que sacrificar la libertad propia para luchar contra aquellos que atentan contra ella, es renunciar a nuestra mejor arma y el comienzo de la auténtica derrota.

Un saludo y perdón por la charla,
Juan Carlos

Eduardo Martos Gómez dijo...

Interesante reflexión, Juan Carlos, que comparto en todo menos en un punto. La comparto porque estoy de acuerdo en que sacrificar la libertad individual en nombre de la seguridad es claudicar ante el terror. Es una actitud propia de actinias, que se recogen cuando notan una amenaza en su entorno.

En cambio, no comparto del todo tu alusión a la guerra de Iraq. Es una cuestión compleja, así que un repaso superficial como el que voy a hacer de nada sirve. En todo caso, siempre podemos ampliar detalles más adelante. Como guerra, estoy totalmente en contra. Soy enemigo del conflicto armado por principios. Pero también soy enemigo de la privación de la libertad, y tengo que estar a favor de las cárceles, ya que hay individuos incapaces de respetar los derechos fundamentales de los demás. A gran escala, Sadam Hussein había demostrado ser, en varias ocasiones, un elemento muy peligroso. Además, técnicamente era legal atacar Iraq, ya que había un armisticio que Sadam incumplió introduciendo armas prohibidas en el país. Cuando se habla de las muertes de Iraq, se olvida que la mayor parte de las mismas no las han provocado los militares (que también), sino los terroristas que atentan contra su propio pueblo.

La cuestión fundamental es la siguiente: ¿Es lícito usar la fuerza para garantizar la libertad?

Un saludo ;).

Juan Carlos dijo...

¡Qué fácil sería contestar a tu pregunta diciendo que no, pero, que poco realista sería!

Desgraciadamente la violencia es a veces la única manera de defender la libertad. Sin embargo, sí que pienso que debe ser el último de los recursos a utilizar. Y ese, desde mi punto de vista, fue el gran error cometido en la guerra de Iraq. Aún no se habían agotado otras vías para intentar sacar a Sadam del país. De hecho, hasta hubo una oferta a los americanos en las que Sadam se ofrecía a abandonar Iraq (en un exilio dorado) a cambio de que no hubiese invasión, y fue rechazada.

Hablar de la guerra de Iraq podría ser eterno. Mi opinión personal es que no estuvo justificada la invasión (los motivos fundamentales esgrimidos eran falsos), ni fue legal (no hubo aval de la ONU), ya que, si tuviesemos que invadir a cuantos países incumplen los decretos de la ONU, o a aquellos que están bajo dictaduras sanguianrias, no tendríamos soldados para tantas guerras.

Esta guerra no ha sido mas que una guerra económica (como lo son todas por otra parte), una lucha por el poder, que controlar esa zona, garantiza a los EEUU. Hasta Paul Wolfovich lo ha reconocido públicamente.

Sea como sea, mi reflexión sobre el sacrificio de la libertad hecho por los americanos, se refería más a leyes como el Patriot Act o los limbos legales de Guantánamo. Auténticos pozos negros donde pueden naufragar las bases mismas de la democracia.

Un saludo,
Juan Carlos

Florencia Moragas dijo...

Terreno peligroso!, hablar de la guerra de irak, no solo sacrificio a la libertad sino genocidio para robar (como en tiempos de piratas y bucaneros) lo que no les pertenece "el petróleo", poniendo en jaque al resto del mundo "están con nosotros o encontra" ... manejando la ignorancia y las mentes anestesiadas a través del miedo (terrorismo) y la manipulación de los medios de comunicación.El terrorismo se inventa y reinventa de acuerdo a las necesidades políticas....da para mucho!
Lo que sí el capitán américa, solo por mostrar esa bandera que explota al tercer mundo y es símbolo del capitalismo más extremo....me da arcadas.Lo siento pero es lo que me produce al entrar al blog.
Un saludo
flor

Eduardo Martos Gómez dijo...

Juan Carlos, discutir aquí de la guerra de Iraq, como dices, sería eterno, aunque me gustaría conversar largo y tendido en otro momento, ya que creo que puede ser enriquecedor.

En cualquier caso, comparto contigo la esencia de tu comentario, pero voy más allá. Creo que el Capitán América no debería haberse metido en batallas legales. Eso me parece menos grave que el hecho de llevar pistola.

Florencia, no creo que hablar pueda ser peligroso en un país libre. Puede serlo en lugares como Cuba, Venezuela, Corea del Norte, China, y antes, Iraq. Peligroso sería usar la violencia, que es precisamente lo que todos nosotros rechazamos.

Por otra parte, no creo que los reduccionismos y las generalizaciones sirvan para explicar una situación tan compleja como una guerra. Analizar una guerra en unas pocas líneas me parece grotesco, más que nada porque estamos dejando de lado a miles de víctimas inocentes. El terrorismo, Florencia, no se inventa. Que se lo pregunten a las víctimas de su atrocidad. Por cierto, no sé si sabrás que en Iraq han muerto muchísimas personas, incluidos niños, a manos del terrorismo.

Por último, y sin ánimo de reabrir viejas polémicas, quiero recordarte cuánto te molestó mi comentario sobre el cuento de Cartu, que hice en privado. Sé que no te gustan los cómics, pero deberías pensar que a otros nos gustan y que para nosotros significan mucho. Para mí, por ejemplo, inolvidables momentos de mi infancia.

La bandera de Estados Unidos representa la libertad como ninguna otra. Es uno de los pocos países en los que el poder político se somete a la Justicia, y donde existe total libertad para denunciar las injusticias que sus dirigentes puedan cometer. ¿Sabías que George Washington, tras ganar la Guerra de la Independencia, se retiró a su casa hasta que fue reclamado por el Congreso para presentarse a las primeras elecciones democráticas del país? Échale un vistazo a este artículo. No creo que deba recordarte que es en EE.UU. donde probablemente más se critica Guantánamo.

El capitalismo, por lo demás, es el único sistema que garantiza la progresiva erradicación de la pobreza por un motivo muy sencillo. Si lo planteamos todo (de manera incorrecta) como un ansia infinita por ganar dinero, cuantos más consumidores, más beneficios. Por tanto, desde una perspectiva capitalista es mejor que no exista la pobreza. Lo que sucede es que al final no es tan simple, y que la erradicación de la pobreza es una consecuencia, y no una finalidad, como la proliferación de la miseria es un efecto, y no un principio del comunismo y del socialismo. Pero así es: el capitalismo (aunque prefiero hablar de liberalismo, que es más amplio y más concreto) genera riqueza, y el resto de sistemas la consumen hasta gastarla.

Saludos ;).

Juan Carlos dijo...

Estoy de acuerdo contigo en tu defensa del mundo de los comics. Para mí también suponen momentos inolvidables de la infancia, pero también me hacen pasar buenos momentos en la actualidad (igual me animo y pongo un post hablando de los comics como género literario.

He leído con atención el artículo que recomiendas sobre la Revolución Francesa comparándola con la Revolución Americana. En general me parece un buen artículo, pero sólo estoy en parte de acuerdo con la tesis mantenida. El análisis histórico es correcto, pero la traslación que se hace (más o menos clara) con la actualidad, me parece básicamente errónea.

¡Qué duda cabe que la historia es un buen referente para comprender la actualidad!, pero no debemos confundir eso con la identificación de situaciones que sólo tienen una relación relativa. Los EEUU son una buena muestra de lo que quiero decir. Su revolución y el sistema político desarrollado después, sentó las bases para las democracias de todo el mundo. Su respeto a las libertades fue un ejemplo a seguir. Sin embargo, si trasladásemos sus políticas a la actualidad, los padres fundadores se convertirían en intervencionistas para los cánones actuales. Lo que hoy llamamos liberalismo no es ni remotamente parecido a lo que en la Revolución francesa se llamaba igual. Tales comparaciones no son justas ni acertadas. El ultraliberalismo actual puede que sea como dices creador de riqueza, pero su problema es lo que no es: distribuidor de esas riquezas.

Para mí, EEUU, ya no es en la actualidad el abanderado de la democracia. Su política económica es (paradójicamente pues presumen de liberales), de la más intervencionista del mal llamado mundo desarrollado. Su política exterior lleva siendo desde los años sesenta realmente nefasta, convirtiéndose en un auténtico nido de cultivo de terroristas y golpistas. Creo que el gran problema de la sociedad americana es que cuando tienen que enfrentarse a un gran problema (las dictaduras del Este antes y el terrorismo islámico ahora), sacrifican esas libertades, de las que deberían ser abanderados, y se lanzan a políticas militaristas agresivas, que a la larga crean tantos problemas como intentan evitar.

El problema de la democracia es que es como una planta, si no se la riega se marchita y muere, y los americanos llevan mucho tiempo sin regar la suya.

Si te interesa mucho este tema, Eduardo (que va a ser que sí), anímate y publica un post hablando del liberalismo (no se me ocurre ahora mismo una manera de relacionarlo con la literatura pero seguro que la habrá). Podría dar lugar a un buen debate (esperemos que con tranquilidad y mesura).

Un saludo,
Juan Carlos

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