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lunes, 28 de enero de 2008

NADIE TIENE LA CULPA POR NADA (extensión explicativa)

En mi último artículo publicado sobre "la culpa" he sido reacio a las explicaciones claras y evasivo conmigo mismo en cuanto a la hora de interrumpir mi monólogo, frente a la autosuficiencia inconsciente de sentir que parte de las explicaciones pudieran quedar dentro mío y serían igualmente comprendidas.
Concentrándonos nuevamente en ese segundo nivel de comprensión, el que se me aparece como conflictivo, intentaré echar luz a mis dichos con el objeto de que mi posición sea comprendida aun a riesgo de que no sea aceptada.
Veamos, yo diría que en un primer nivel, una persona pueda decidir, por ejemplo asesinar, y su decisión sería justificadamente pasible de castigo, salvo en el caso de que se tratase de una persona inimputable por insania, minoría de edad, o cualquier otro motivo contemplado por la correspondiente legislación.
En un segundo nivel, existirán siempre elementos anteriores a tal decisión, que no le atañen al individuo pero sí la condicionan, como conflictos vividos durante la niñez, traumas vinculados al entorno familiar, incluso a veces, graves situaciones provenientes y arrastradas de generaciones anteriores, sobre todos los cuales el individuo en cuestión no tendrá responsabilidad alguna.
Cuando la sociedad investiga el perfil de un asesino, no lo hace con la intención de descubrir sus motivaciones para poder absolverlo. Incluso en los casos de asesinos, cuyos antecedentes no muestran motivo alguno que lo pudiera condicionar en su actividad delictiva, debe haber siempre algo previo a la misma persona (quizás debiendo remontarnos a sus genes o situaciones aun anteriores) sobre lo cual éste no llevará responsabilidad alguna. Aunque coincidamos en que esto no lo absuelve, convengamos también en que no todo lo que el ojo y la comprensión humanos no ven, no por eso no existe. En última instancia, la culpa, a estos niveles, deberá ser siempre compartida.
¿Con quién o con qué? Eso es algo que quizás todavía escape a nuestra comprensión.

Rudy Spillman

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una forma muy elegante de lavar culpas. Existen elementos preexistentes siempre, condiciones sociales y familiares. Pero nada exculpa al individuo y a la sociedad le tocará su parte.
Javier

Rudy Spillman dijo...

Estimado Javier:
Si dices que es una forma muy elegante de lavar culpas, supongo que es porque no has leído el artículo completo.
Por supuesto que nada exculpa al individuo y a la sociedad le tocará su parte. Lo mismo digo yo, pero con otras palabras.
Cuando me refiero al segundo nivel de comprensión intento hablar de nosotros mismos y no del individuo que cometió la atrocidad. En la medida que logramos comprender, en esa misma medida nos liberamos.
Un saludo.
Rudy

Juan Carlos dijo...

Me parecen muy interesantes tus reflexiones sobre la culpa y comparto la mayoría de ellas.

En la sociedad que vivimos, se tiende a la simplificación de todos los problemas. Se suele hablar de buenos y malos, de blanco y de negro, pero se suelen obviar los grises. En una sociedad simplista, analizar las profundidades de la culpa es casi misión imposible, pues inmediatamente te tildarán de usar ese argumento como escape al castigo. Buscar la explicación de un acto delictivo es confundido con buscar justificaciones a dicho acto y eso se traduce en una incapacidad para alcanzar la verdadera comprensión del hombre y sus acciones.

Esta incapacidad para analizar las raíces de la culpa se extiende a una confusión total sobre la verdadera naturaleza del castigo. La mayoría de las personas confunden el castigo con un acto de venganza, olvidando el carácter preventivo, ejemplarizante y reeducativo que debería también tener. Esto elimina el verdadero sentido de la justicia y da lugar a comportamientos tan manifiestamente injustos como el castigo preventivo; una auténtica aberración ética que solemos asumir con normalidad.

Necesitamos de más intentos de analizar los grises de nuestras sociedades si queremos avanzar en crear un mundo mejor.

Un saludo,
Juan Carlos

Rudy Spillman dijo...

Hola, Juan Carlos:
Estoy de acuerdo contigo. El facilismo para la resolución de temas que nos llevarían un tiempo más largo resolver, del que creemos disponer nos sume en una sociedad indiferente e irresponsable.
Pero el tema me interesa particularmente desde el punto de vista filosófico, como lo es la posible actitud comprensiva y meditativa de quien del otro lado del mostrador logra absorber la consumación de hechos altamente intolerables y aun así mantener la ecuanimidad y por consiguiente la paz interior ante lo evidentemente inexplicable, pudiendo llegar a comprender hasta lo incomprensible.
Gracias por tu aporte.
Rudy