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miércoles, 28 de noviembre de 2007

Crucifixión (Federico García Lorca) - Adquirido por el Ministerio de Cultura por 30.757 euros.

manuscrito

Según anuncia hoy la agencia Reuters, este miércoles se ha subastado el único manuscrito existente de Crucifixión, un poema de Federico García Lorca, que fue incluido en su famoso libro, Poeta en Nueva York (1929).

La subasta se celebró en Londres, donde la casa Sotheby´s le asignó un valor entre 27.000 y 41.000 euros, donde finalmente fue adquirido por 30.757 euros. Detrás de esta compra se esconde un acuerdo del Ministerio de Cultura Español y la Fundación Federico García Lorca.

garcia-lorca

El manuscrito es considerado de los más valiosos del autor, al haber estado extraviado durante más de catorce años después de que el poeta granadino se lo diese a su amigo Miguel Benitez para que lo guardara. En las primeras ediciones de Poeta en Nueva York, ni siquiera aparece incluido este misterioso poema. Su primera aparición fue en 1950, veinte años después de ser escrito, en una revista de Mallorca de mano del poeta español Agustín Miralles.

A continuación os reproducimos el poema para que podáis valorar por vosotros mismos la genialidad de este poeta español, que nos fue arrebatado prematuramente por el odio de los que saben que no existe arma más poderosa que las palabras de un hombre libre.

CRUCIFIXION

La luna pudo detenerse al fin por la curva blanquísima de los caballos.
Un rayo de luz violenta que se escapaba de la herida
proyectó en el cielo el instante de la circuncisión de un niño muerto.

La sangre bajaba por el monte y los ángeles la buscaban,
pero los cálices eran de viento y al fin llenaba los zapatos.
Cojos perros fumaban sus pipas y un olor de cuero caliente
ponía grises los labios redondos de los que vomitaban en las esquinas.
Y llegaban largos alaridos por el Sur de la noche seca.
Era que la luna quemaba con sus bujías el falo de los caballos.
Un sastre especialista en púrpura
había encerrado a tres santas mujeres
y les enseñaba una calavera por los vidrios de la ventana.
Las tres en el arrabal rodeaban a un camello blanco,
que lloraba porque al alba
tenía que pasar sin remedio por el ojo de una aguja.
¡Oh cruz! ¡Oh clavos! ¡Oh espina!
¡Oh espina clavada en el hueso hasta que se oxíden los planetas!
Como nadie volvía la cabeza, el cielo pudo desnudarse.
Entonces se oyó la gran voz y los fariseos dijeron:
Esa maldita vaca tiene las tetas llenas de leche.
La muchedumbre cerraba las puertas
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón
mientras la tarde se puso turbia de latidos y leñadores
y la oscura ciudad agonizaba bajo el martillo de los carpinteros.

Esa maldita vaca
tiene las tetas llenas de perdigones,
dijeron los fariseos.
Pero la sangre mojó sus pies y los espíritus inmundos
estrellaban ampollas de lagunas sobre las paredes del templo.
Se supo el momento preciso de la salvación de nuestra vida.
Porque la luna lavó con agua
las quemaduras de los caballos
y no la niña viva que callaron en la arena.
Entonces salieron los fríos cantando sus canciones
y las ranas encendieron sus lumbres en la doble orilla del rio.
Esa maldita vaca, maldita, maldita, maldita
no nos dejará dormir, dijeron los fariseos,
y se alejaron a sus casas por el tumulto de la calle
dando empujones a los borrachos y escupiendo sal de los sacrificios
mientras la sangre los seguía con un balido de cordero.

Fue entonces
y la tierra despertó arrojando temblorosos ríos de polilla.

18 de Octubre de 1929. New York.

Escrito por: Juan Carlos Boíza López

http://www.jcboiza.com/

http://rincondelaimaginacion.blogspot.com/

1 comentario:

Eduardo dijo...

Quiero comentar varias cosas de esta noticia.

En primer lugar, que me he enterado por este blog, lo cual no deja de ser curioso. Es evidente que estamos cambiando nuestras fuentes de información por otras más rápidas, ágiles y naturales.

En segundo, este poema no es, ni de lejos, el que más me gusta de Lorca. De hecho diría que no me gusta casi nada. Esto no tiene nada que ver con lo que han pagado por el manuscrito original, que tiene un valor de coleccionista, pero ciertamente me parece una cantidad desmesurada. Y no soy precisamente contrario al mercado, pero no acabo de comprender cómo se puede pagar tanto por unas líneas que la imprenta ha conseguido poner al alcance de cualquiera. No quiero parecer un bruto, así que espero poder explicarme. Para mí, el valor de una obra es el contenido. No me interesan su autor, sus circunstancias históricas ni su origen; por supuesto, tampoco el primer lugar donde fue plasmada (a no ser que tenga algo excepcional).

Por último, a Lorca probablemente lo mataron las rencillas familiares, como sucedió con tantísimas personas durante la Guerra Civil. También parece ser cierto que Lorca cometió atrocidades en ese período. En cualquier caso, poco importa ya. Nos queda su obra. Cuando leo a Lorca, no veo al hombre sino al poeta. Nada tienen que ver el uno con el otro. La prueba es que Lorca sigue vivo, mientras que Federico García murió en el 36.

Un saludo a todos.