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Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

martes, 29 de abril de 2008

A VECES LE GUSTA RECORDAR

Aquí va otro relato mío, este es de ciencia-ficción pero trata sobretodo de la verdad, de cuál es la real, cuál es la que nos quieren hacer y cuál de las dos preferimos aceptar.

A VECES LE GUSTA RECORDAR


A veces le gusta recordar, eso hace su vida más soportable o al menos ella prefiere creer que es así.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que se sacrificó por su pueblo? Demasiado para cualquier mente humana salvo para ella. La máquina a la que está conectada la mantiene con vida con sus susurrantes sonidos, la induce al coma para evitar que se vuelva loca, la cuida y la protege. Las dos deben estar fusionadas para que todo funcione como es debido, ese es el precio para mantener a su mundo a salvo y ella lo acepta porque lo ha consultado miles de veces en sus bases de datos, ha recreado todas las simulaciones posibles y el resultado es siempre el mismo: un gran terremoto que lo destruye todo, colapsa el planeta y lo convierte en un páramo sin vida. Esa tan sólo es una de las posibilidades, el resto son aún peores.
Ese es el motivo por el cual no puede abandonar ni ceder. Ella ha de estar allí, en ese santuario escondido bajo tierra otorgando su mente a una máquina destinada a evitar cualquier catástrofe que lleve a la destrucción de ese mundo.


Cuando todo está tranquilo a veces le gusta recordar a su gente

Lo primero que le llega a su mente es el estruendo y luego el miedo. Los pocos habitantes que han quedado después de la gran catástrofe miran las ruinas de lo que fue su gran civilización, nadie reacciona, sólo se oyen murmullos preocupados y preguntas sin respuesta. La tierra aún tiembla ligeramente asentándose, satisfecha por su trabajo.

Pasa el tiempo, su gente vaga por las ruinas tratando de recuperar su glorioso pasado mientras sus ropas se convierten en jirones de tela, la energía que hacía funcionar su civilización se agota, sus mentes van aceptando su nuevo futuro.
Allí los recuerdos se difuminan pues todo sigue su curso natural y ella pierde el interés. No le interesa oír los gritos de los nuevos predicadores que tratan de justificar el desastre como un castigo divino, tampoco le importan los gritos de júbilo cuando los habitantes logran hacer su primera hoguera sin usar tecnología ni tampoco quiere ver cómo van aprendiendo a cazar y a subsistir por sí mismos. Es una época de supervivencia, la gente no vive en asentamientos fijos, sólo existen grupos nómadas que tratan de encontrar su lugar.

Su mente siempre da un salto hacía delante hasta llegar a la parte más interesante ya que es la que decidirá su futuro.

Es lo que ella llama el tiempo de los mitos y las leyendas. La religión tal y como se conocía ha perdido sentido nadie quiere creer que han sido castigados o que todo aquello ha sucedido por la decisión de un ser superior, es entonces cuando aparecen los dioses, miles de ellos ya que cada pequeño grupo nómada a escogido los suyos para que los protejan. Eso da esperanza, les ayuda a creer que existe un futuro y también les ayuda a unirse y a establecerse. Las nuevas generaciones oyen a sus mayores hablar de máquinas que podían hacer cosas fantásticas y maravillosas pero para ellos sólo son eso, cuentos que se narran alrededor de una buena hoguera antes de dormir, las ruinas son lugares misteriosos en los que habitan los espíritus, los restos del pasado objetos con los que jugar. El antes va desapareciendo poco a poco para paso al después, también eso debía pasar.

Es entonces cuando una leyenda se abre paso entre todas las nuevas y la gente empieza a creer en ella. “ Me lo ha explicado un anciano que decía ser un antiguo científico” empezó a contar un nómada que aún no había encontrado su hogar “dice que existe un aparato que permitía controlar catástrofes como la que nos ocurrió algo falló pero se puede arreglar sé dónde está el lugar…”

A partir de allí todo vuelve a difuminarse no puede seguir adelante con la historia de esa gente tan valiente, su propia cordura está en peligro y por eso la máquina procura evitar que piense en ello. Es demasiado doloroso para ella.


A veces cuando tiene un momento de respiro le gusta recordar junto a su mundo

La sensación es extraña e indescriptible. Cuando su mente/máquina se fusiona con el planeta siente la grandeza en sus huesos, sus sentidos se agudizan, el tiempo se ralentiza permitiéndole entender la brevedad de la vida. Inmortal, esa es la mejor palabra que conoce para describir todas esas emociones.

Este mundo es antiguo, juntos sienten la soledad y el vacío del espacio mientras rotan sin cesar alrededor de una gran estrella a la vez que gira sobre él mismo. Para él, un planeta nuevo que aún duda de su nueva naturaleza, esto le parece un sin-sentido y a la vez siente que es algo necesario. Aún necesita más experiencia para entender lo que es.
Son tiempos tranquilos en los que sólo algunas rocas caen accidentalmente sobre él, eso le molesta y la vez le atenaza el terror pues no puede evitar pensar que toda su existencia se reducirá a eso.

Sólo mucho, muchísimo más adelante las cosas empiezan a cambiar pero esta vez ha tenido tiempo de reflexionar, ha podido atraer hacía él otros pequeños planetas que le hagan compañía en resumen está feliz porque sabe que por fin ha encontrado su lugar entre las estrellas.
Entonces aparecieron ellos. Grandes objetos de metal que herían su superficie, pequeñas cosas que se desplazaban dejando huellas y ensuciándolo todo y no satisfechos con ello, lo empezaron a transformar en algo desconocido. Antes de que se pudiera dar cuenta tenía una capa de gases que lo rodeaba como una burbuja, los ruidos empezaron a existir atormentándolo y confundiéndolo, ínfimas criaturas se entrelazaron con su tierra alimentándose de ella. Todo eso lo enfureció pero nada de eso se pudo comparar con lo que sintió cuando otras criaturas lo invadieron dañándolo y agotándolo sin consideración. Entonces tomó una decisión.

Sus primeros intentos de rebeldía fueron débiles, pequeños movimientos que ni tan siquiera tenían consecuencias, después llegaron los grandes terremotos y cuando quiso darse cuenta había creado grandes montañas de fuego que escupían todo su odio hacia esos seres despreciables que lo habían esclavizado…

Tampoco cuando recuerda todo eso puede seguir más allá porque todos sus esfuerzos han de dirigirse a apaciguar al planeta y a explicarle que nada de eso volverá a suceder, que ha de aceptar su nuevo papel y sólo rebelarse cuando esos seres hayan olvidado dónde están. El planeta es escéptico y se encierra en sí mismo ignorando las pequeñas sondas de la máquina que tratan de comunicarse con él. Entonces ella suspira y lo deja estar, lo único que le queda es la esperanza de que tarde o temprano conseguirá cumplir su tarea para que nadie más tenga que tomar su lugar.


Únicamente cuando siente que está a punto de dejarlo todo recuerda su vida

Es algo imposible ya que la máquina a la que está conectada se lo impide. “Es por tu bien” le dice “si piensas en ello te hará daño” entonces la vuelve a dormir con cariño pero ella no puede dejar de pensar en que la está engañando.

Es muy triste no saber quién eres en verdad, no conocer tus raíces ni recordar a tus amigos. La única imagen que tiene de su pasado es el entrar en la gran cueva, bajar los escalones y sentarse en aquel sillón lleno de cables. Del resto no sabe nada ¿tenía ese carácter tranquilo antes de sacrificarse? ¿Cuál es su aspecto actual? ¿Cuántos años han pasado desde que ella entró en la cueva? Trata de esforzarse, de rebelarse. Pelea con la máquina tratando de obligarla sin éxito, en esos segundos sabe que está atrapada que no puede hacer nada. Entonces se duerme y vuelve a despertarse sabiendo que su sitio está allí y que debe resignarse y aceptar que todo eso es necesario para que la gente de arriba pueda seguir viviendo con tranquilidad.


Sólo una vez en toda su existencia junta sus recuerdos

Abre los ojos. Es una experiencia dolorosa no los ha usado desde… desde que está allí. En una pequeña parte de su cerebro siente cómo la máquina trata de controlarla, de obligarla a quedarse donde está. Ella sabe que no se dejará porque por fin ha entendido.

Ha recordado a su gente y su historia procurando no saltarse nada, también ha vuelto a estar con el planeta preguntándole sobre todo lo que le interesa en vez de sólo escuchar. Las ideas se le han ido aclarando, una imagen terrible se ha formado en su mente. Le cuesta aceptarla, la máquina trata de evitarlo y ella se rebela con una fuerza que no se imaginaba que tenía. Entonces abre los ojos, mueve la mano izquierda y entiende que está a punto de lograr la libertad.

Los primeros habitantes fueron crueles y desconsiderados. No sabe cómo pensaban ni qué aspecto tenían, el único conocimiento que tiene por seguro es que esa gente se creyó con el derecho a manipular las fuerzas del universo para crear vida allí donde no la había, de usar un planeta como si fuera una fuente inagotable de recursos. No puede sentir aprecio por ellos pese a que crearon el mundo donde ella vive.
Todo eso lo ha escondido la máquina igual que ha tergiversado las palabras del planeta para que ella creyese una versión que no era la verdadera. El mundo está furioso eso no se puede negar pero no es exactamente odio lo que profesa a los habitantes de su superficie mas bien lo que siente es miedo al ver lo que han hecho con él, cómo han podido dominarlo con una simple criatura de metal. Su terror se ha vuelto en odio, quizás si las cosas hubieran sido de otro modo no se habría llegado a ese extremo.

Su mano derecha también se mueve, poco a poco sus brazos se liberan de los cables dejando regueros de sangre. La máquina trata de impedirlo, ella siente el dolor que le transmite pero lo ignora porque no es importante. Su mente ahora está clara, las imágenes se agolpan en su cabeza saturándola con todos los recuerdos que creía perdidos. No puede evitar reír cuando empieza a levantarse del sillón, ahora es libre y sabe qué ha de hacer para que los nuevos habitantes de ese mundo tengan un verdadero futuro. Antes de abandonar la oscura sala, mira al objeto de metal que la ha mantenido prisionera durante una eternidad y luego la golpea hasta destruirla. Esa cueva no es un santuario tal y como le contaron y esa silla no es un altar y ella no es el sacrificio necesario para apaciguar la ira de los dioses, ahora lo ve claro, lo entiende y sabe cual es su papel.


Todo el planeta se estremece cuando siente que un ser se está acercando a él bajando por unas escaleras en las que durante mucho tiempo sólo ha habido piezas de metal dispuestas ha hacerle daño. Su primer impulso es asfixiar al extraño, enterrarlo en la roca lo único que le impide hacerlo son esos leves latidos del corazón. Esa música le recuerda a algo semejante a la paz y a la tranquilidad, a una era en la que no existía el dolor ni la furia ni el miedo, sólo por eso acoge a esa persona en su interior sin hacerle un solo rasguño.

Los dos espíritus se funden en uno sólo convirtiéndose en una criatura completa. Ella le enseña lo que es la compasión, la libertad y la esperanza de un futuro mejor. Con paciencia le hace ver las maravillas que crecen en su superficie y le enseña a apreciar a todas las criaturas que están viviendo con él.
El planeta le enseña a esa criatura que siente la dureza de la vida, la rebeldía y el poder que da. Con paciencia le hace ver las maravillas que esconde en su interior y que no permitirá que nadie las robe y le enseña a apreciar el universo en el que vive con sus inescrutables secretos y sus brillantes estrellas.

Ahora están juntos. Ella se ha sacrificado para ser algo más grande y el planeta se ha sacrificado para ser más pequeño. Ninguno de los dos volverá a estar solo.

A veces cuando no se están descubriendo mutuamente las maravillas del universo, les gusta recordar sus existencias, cuando estaban solos, y así poder apreciar lo que ahora tienen.

Gemma
Podéis encontrar más relatos en Crónicas desde el no-tiempo

3 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Hola Gemma,

Rudy ya te dijo muy acertadamente que captas la atención del lector desde la primer línea. Yo me atrevería añadir que, además, demuestras un talento innato para el relato de ficción.

No se si tendrás escritas historias de mayor extensión, pero me encantaría leer una novela tuya de Ciencia Ficción.

Un saludo,
Juan Carlos

Iraiel dijo...

Muchas gracias por el comentario

En verdad el género en el que me suelo mover es la ciencia-ficción pese a que suelo mezclarla con un poco de misticimismo o "magia" (no me gusta el término porque no describe bien lo que hago, pero aún no he encontrado una palabra mejor)

De novela, la única que he hecho es más bien una especie de ucronía, ambientada en el tiempo moderno y a la vez con toques medievales.

Los relatos que tengo en blog y que subo aquí, son cortos por falta de tiempo pese a que hay un conjunto de relatos que los voy a alargar para mi futura novela y que los voy a colgar aquí.

Saludos,
Gemma

Diego Jurado Lara dijo...

Hola Gemma.
Me alegro de que estés por aquí. Quería darte la bienvenida, pero las prisas y esas cosas, junto a la falta de tiempo... ¿Me entiendes, verdad? Pero bueno, después del rapapolvo de Juan Carlos (con todo el cariño), no me queda más remedio que hacerlo.
Espero que estés a gusto por estos lares.
Un saludo