Escritores Club forma parte del portal de literatura Escritores Libres y pretende convertirse en una propuesta cultural innovadora, capaz de ofrecer al lector la oportunidad única de conocer sus autores favoritos y dialogar con ellos directamente, sin intermediarios. Hemos reunido los mejores escritores independientes del panorama literario actual, dispuestos a ofrecernos su talento y sus valoraciones, no sólo sobre sus obras, sino sobre la literatura en general y el mundo que la rodea.

Esperamos que encontréis aquí respuestas a algunas de vuestras inquietudes y también un momento de esparcimiento, acompañados de la mejor literatura.

jueves, 21 de octubre de 2010

Trece cuentos inquietantes de Felisa Moreno

(Pincha sobre la foto si estás interesado en comprar el libro)
Trece cuentos inquietantes es mi nuevo libro, en él se recogen relatos escritos desde 2006 a 2009 nuevo, algunos de ellos premiados en diversos certámenes. Os dejo por aquí uno de esos cuentos.
EL NÚMERO CUATRO

No sé cuánto tiempo llevo encerrada aquí. Al principio gritaba y arañaba las paredes con mis uñas, hasta sangrar. Finalmente desistí; a veces un pequeño sollozo me asaltaba, otras era una lágrima salada que rebañaba ansiosa con mi lengua para deleitarme en su sal, hastiada de los alimentos tan sosos que me obligaban a ingerir.

La habitación tiene cuatro muebles, es importante lo del número; todo aquí es par, menos yo, aunque pienso que también estoy duplicada. Algunos días consigo verme a mí misma tumbada encima de la cama, con las piernas cruzadas y las manos sobre el pecho, como en el último reposo de un difunto. En una esquina hay un par de sandalias de tacón alto, están destrozadas y cubiertas por una pasta seca. No me atrevo a tocarlas.
El armario está vacío, tiene cuatro cajones, con frecuencia los saco y me entretengo con ellos, los alineo y les explico la lección, como cuando era niña y jugaba a ser maestra. Aunque parecen iguales, cada uno dispone de una personalidad diferenciada, el izquierdo superior atesora una mancha de aceite en el fondo con forma de diamante, el inferior está desconchado en el frontal, como si hubiera sido picoteado por un ave hambrienta. El superior derecho huele intensamente a alcanfor y el cuarto sufre un descuadre estructural, lo que obstaculiza el encaje en su hueco.
Me divierte meterme dentro del armario, permanezco un buen rato aspirando el aire viciado y oscuro. Cuando por fin salgo, disfruto con la sensación de libertad, lleno los pulmones de aire y grito con todas mis fuerzas. Las paredes acolchadas se tragan el sonido de mi voz, como los pavos de la abuela engullían el maíz hinchado que le arrojábamos desde la puerta del corral. ¿Por qué recuerdo esos pavos de moco colorado y no el motivo por el que estoy aquí?

El otro mueble es una butaca de piel sintética, con cuatro patas y cuatro botones adornando el respaldo. Juego a marcarlos en mi espalda, hasta hacerme daño, otra excusa para gritar. El sillón es rígido, como los que se ven en los hospitales de la seguridad social.

Un descalzador es el tercer elemento. Siempre me pregunto qué hace aquí, si yo no tengo zapatos. Me da asco usar las sandalias, aunque debieron de ser bonitas en su momento. Creo que los pies me han crecido de tanto andar descalza por la habitación. La banqueta me da escalofríos, siento como si estuviera allí para recordarme algo que trato de olvidar.

El cuarto mueble, y último, es la cama. No tiene mantas, ni colcha, ni sábana superior; sólo la bajera, fuertemente sujeta al colchón con unas correas. No puedo taparme con nada y eso me impide conciliar el sueño. Para mí no existía mayor placer que esconderme bajo una sábana, sentirla sobre mi cuerpo, resguardarme en el hueco que moldea, acogedor y cálido como el vientre de una madre. Hay cosas que transcienden de la propia memoria.

Además del mobiliario y las sandalias, junto a una esquina hay una ducha y un váter. De la ducha casi nunca sale nada. Todos los días, cuando creo que es de día, porque nunca veo la luz del sol, abro el grifo y me meto en ella, esperando que caiga el agua sobre mí. Puedo aguardar durante horas. He aprendido que, casi siempre, la paciencia me es recompensada. Aun así, en ocasiones, me desespero y golpeo la pared con los puños, hasta despellejarlos. El agua me calma, la necesito, ¿por qué me la niegan?

No hay espejos, apenas recuerdo cómo es mi cara. La recorro con los dedos, creo que soy guapa, la piel suave, las facciones rectas, el cuello largo, los hombros esbeltos. Estoy desnuda, ya me he acostumbrado. Llevo peor lo de no tener sábanas para cubrirme por las noches. Mis miedos infantiles me atacan, nada me protege de los monstruos.

No sé lo que he hecho para merecer este castigo. Ni siquiera sé si esto es un castigo o una forma de vida. Me cuesta trabajo recordar los momentos en los que me movía libremente por las calles, cuando el sol me calentaba el rostro y el aire despeinaba mi cabello y me arrullaba con sus susurros. A veces pienso que todo eso sólo es un sueño, que no hay otra realidad que la que encierran estas cuatro paredes. Cuatro.

Los zapatos. Es lo último que recuerdo con claridad, estaban allí, sobre un estante forrado con terciopelo verde. Eran unas sandalias doradas, con pequeñas incrustaciones de brillantes y tacones de vértigo. Me recuerdan a las que yacen abandonadas en una esquina de este cuarto. Cuánto las desee nada más ver mis pies vestidos con ellas. El precio…, sí, eran muy caras.

La puerta se abre, es la hora de la cena, entra el encapuchado de siempre y me deja la comida en el suelo. Como todos los días le pregunto quién soy, qué hago allí encerrada, obtengo el mismo silencio que ayer, la misma indiferencia a mis gritos.

Las sandalias…, eran realmente preciosas, con ellas puestas me sentía la reina de la fiesta, capaz de conseguirlo todo, incluso ese papel en la nueva película de un afamado director. ¿Soy actriz?

Sí, era un contrato para hacer una película, me lo ofrecieron nada más ver mis zapatos, ¿o fue al revés?, ¿compré las sandalias después de firmarlo? Recuerdo algunas palabras sueltas, recuerdo la boca con bigote fino que las pronunciaba: cine experimental..., oportunidad única en su carrera..., mucho dinero..., estudio sobre soledad..., mucho dinero... Recuerdo que pensé que con esa cifra podría comprarme las preciosas sandalias doradas.

Cómo he podido olvidar algo tan importante. Me siento en el descalzador para comer, la bandeja sobre mis rodillas. La comida se compone de una sopa y un puré indescriptible. Este último cambia de color cada día, pero mantiene el gusto insulso, a cartón mojado. He pensado en dejar de ingerirla, si enfermo tendrán que llamar a un médico y él me sacará de aquí; siempre desisto, el hambre consigue doblegar mis propósitos. Es un puño que aprieta mi estómago y me obliga a tragar.

El número cuatro sigue rondando mi cabeza, como si fuera lo único que puede sobrevivir dentro de ella. Cuatro, cuatro, cuatro… ¿Cuatro qué? Cuatro muebles en la habitación, cuatro cajones, cuatro botones en un sillón, cuatro… ¡¡¡¡¡¡años!!!!!!
De repente lo comprendo todo, mi memoria intermitente vuelve a torturarme con la verdad, he vendido cuatro años de mi vida para comprarme unas sandalias.

Cuatro, cuatro, cuatro… ¿Cuatro qué?


(Relato incluido en el libro Trece cuentos Inquietantes, editorial Hipálage)


Felisa Moreno Ortega

http://felisamorenoortega.blogspot.com/


lunes, 18 de octubre de 2010

Tempus...

Vivo en la ciudad de los nombres perdidos, el lugar de los perros, de los ciegos y de los tullidos, en los confines de la luz, donde está el límite de las palabras; pero mi perro es un iconoclasta sentado en la sala de espera de este hospital lleno de augures de los tiempos modernos, incapaces de ver más allá de las entrañas pútridas de las aves muertas, que miran con sus ojos velados…

sábado, 16 de octubre de 2010

Invitación presentación libro

Buenos días estimados amigos:

A pedido de un amigo escritor, seguidor de escritores club, quiero hacer partícipe de esta invitación a la presentación de su libro.
Se titula "Este fué mi único camino".
Lugar: Aula Magna de la Universidad de Valencia (calle la Nau).
Fecha: 22 de noviembre de 2010 a las 19:00 hs.
Autor: César Llorca Tello.

Aprovecho para enviar un saludo a todos y un cálido abrazo

Flor

jueves, 7 de octubre de 2010

Muero si no te sueño

Espero saber sus opiniones, mis mejores deseos para tod@s! Jimagua

Muero si no te sueño

Acarician mis ilusiones mares de ideas
de en el mar de tu cuerpo ir navegando.
Sin cerrar los ojos he soñado efímeras
lujurias que mis versos van cantando.

Y sí siendo tus besos fragancia de rocíos
que a mi piel el alba perfumando,
y si es el recuerdo mi eterno castigo
será mi fortuna poder irte soñando.

No son mis ideales de ti solo sentirme excitado
aunque mi amor por ti descanse en mis manos.
Cuando en movimiento te recreo, voy suspirando.

Posee la mañana la llave que abre mísero baúl
en donde me guardo tanto derroche enamorado.
Otorgo yo sobrenombre de ufano y pérfido al alba
si abro los ojos ya no me siento tu piel acariciando.

Seguirás siendo tú de mi alma eterno lapidario
gran labrador de estrellas junto a mi almohada.
Musa de mis versos eres, juvenil anatomía,
!Que siento que muero si nunca más te sueño!

Escrito y publicado por: Francisco J. Cartagena Méndez
El Jimagua * Derechos Reservados

Visita mi blog: http://jimagua.blogspot.com

lunes, 20 de septiembre de 2010

Lejos

Lejos de tanto dejé la nada, y ahora… ahora despliego no sé qué cosas, en forma de velo que ríe y llora, y tapa mi rostro y vela mi tiempo; un tiempo de aguas y sedas, de alas de especias, de aromas, de frutos de bosque, de higos maduros, de yerbabuena.

martes, 7 de septiembre de 2010

Ángel "El cojo"

Era aquel un personaje espectral. Parecía surgido de las mismas entrañas del Averno. Todas las partes de su cuerpo que la ropa dejaba al descubierto eran pústulas abiertas...
Ángel, el cojo, llevaba con cierta gracia el Misalito Regina, libro de reflexión con tapas de nácar blancas. Lo portaba en una mano a modo de hisopo, mientras con la otra cogía el aparato ortopédico que le permitía el desplazamiento, haciendo las veces de tercera pierna incorporada al juego con el que nació. Lo usaba porque la pierna que iba en el lado de aquella especie de prótesis, colgaba como un badajo, inerte, a unos veinte centímetros del suelo, especie de balancín siniestro, que lo mismo apuntaba a la diestra que a la siniestra.
Después he sabido que se dedicó a rufián, regentando un lupanar...

domingo, 5 de septiembre de 2010

El nuevo demonio


La santa iglesia católica ha puesto el grito en el cielo: "como nos dices que Dios no existe, eres un demonio", la frase me la inventé yo, pero el caso es que el famoso físico y Profesor Stephen W. Hawking ha dicho que la física moderna no necesita de la existencia de un ser divino para poder explicar el origen del universo. Sin duda un golpe a los cojones de la iglesia, que bendice y maldice a conveniencia. Como yo no soy experto ni en el cosmos ni mucho menos en la Biblia, no voy a profundizar en el tema, ¡por dios!, digo: ¡por el cosmos!, eso seria toda una historia.
Hawking podría convertirse en el nuevo demonio para la iglesia, teniendo en cuenta que el antiguo demonio Saramago está dos metros bajo tierra. Saramago fue un tipo duro con la institución religiosa, mandó a comer mierda a todo el vaticano.
Después de que la noticia diera la vuelta al mundo, lo primero además de la reacción del vaticano con Benedicto incluido, ha sido como siempre los mediocres medios de comunicación, que como he dicho otras veces, no son mas que una extensión de los partidos conservadores en la mayoría de los países. y como todos saben: el "conservadurismo" (de conserven a los pobres y a nosotros los ricos), es el brazo político de la iglesia. Estos medios de información, sobre todo los audiovisuales dan gala en entrevistas a físicos y científicos locales que expresan sus opiniones acerca de los comentarios de Hawking, todo con el animo de darle una palmada en la espalda a Benedicto y su combo. La opinión destacada es decir que se identifican con Newton que creía que el universo no podría haber surgido del caos sino de Dios. Pero, se les olvida que Newton profesaba que la trinidad es un fraude. Otra patada en el culo para la iglesia.
¿Por qué me animé a hablar de este tema? - lo admito, las campanas de la iglesia me están volviendo loco. hace poco me mude de residencia y alquilé un apartamento cerca al centro, con lo cual tengo de vecinos a una iglesia católica y a un grupo de oración evangélico. Mi pregunta es ¿por qué diablos tocan esas malditas campanas tan fuerte, y por qué a las 4 de la mañana?, todo el día debo soportar esas miserables campanas, suenan cada hora y hay horas en las que suenan como un minuto consecutivo. De los evangélicos debo decir que arman su desorden y su parranda religiosa pero ya cuando estoy despierto.
Hawking es una persona influyente en el mundo, a diferencia de Saramago que estuvo estigmatizado siempre por la Iglesia, el científico gozó del asentimiento del clero, es por esto que de repente medio mundo se sacude.
A propósito están sonando las campanas, es hora de misa. voy a mi pequeño balcón a ver en fila a la manada de bueyes que se dirigen al matadero

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