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martes, 5 de enero de 2010

Numeral




Advierte un número desde su mitificación hasta denominarse infinitamente. Enumera cada uno fórmulas para desarrollar cuentas de ordenados tiempos sobre espacios clasificadamente medidos, adjuntados y procesados. Sus procedimientos siguen posiciones enumerándolos emblemáticamente desarrollables.
Hay en mi voz un grito que aúlla vibraciones hasta enfrentarse, consentir y concluir siendo voces que afuera de mí residen numeradas. Hay un silencio que entrona su mudez sobre atrios de fulgor cuando una resta desquita su enervada cataduría y le prohíbe serlo, silenciar y callar; mientras la garganta gutura mayores espasmos para ordenarse sin sumas perceptivas. Las progresiones son medidas de mi voz hechas número siempre transigente, modificable e insinuativo. Las evoluciones de aquel grito alcanzan otras enumeraciones donde incorporarse hasta adjuntarse como formulaciones y adherirse con la resta silente socavando, y desinstaurando emisiones hacia cierta sonoridad. Y cedo, y concibo los numerales. Ceden mis gritos y hablan mis silencios. Mi cuello amplía, aprisiona espacios donde librándose ampliaría otros aprisionando los mismos. Y expulsa, desprende mi gutural ecuación dividendos hasta interrumpirme, hasta comprender.
Que números calculaban las exteriorizaciones; que estos se aglutinaban hasta despertar entre órdenes de tiempos junto a espacios sobre las afueras de los alcances, había sido la deducción desde mí aprendida hasta repetirme gritando silencios sonóricamente improbables aunque sí medibles.
Que cálculos hay desde cada prisión emisora; que duermen entresoñándose sobre infinitas veladas, son procedimientos enumerables para aleccionarse cuantitativamente entre tiempos entre espacios con voz con voces hasta emitirse insignificantes.
Que serán números yendo hacia ecuaciones; que se encadenarán en unas y otras, en cada una hasta resultar simple numerando existiendo sólo para sí. Porque jamás existirán signos cuantitativos que puedan implicarse unívocamente sin vínculo alguno con su materia significada. Nunca los han habido, ni habrán: números siempre míticos aparecerán sobre, detrás, en cada elemento numerado.
Denominará siempre el número su mítica posición, su baluarte desapegado mientras solamente se lo aprecie solo. Determinará su vanerío aunque grite, aunque calle. Dirá su elemento consignado que percepciones serán, como lo han sido; repetirá su expresión material, aunque siempre, siempre con cierta numeralidad, siempre con ese numerando inconcebible sabido aisladamente.
Habrá en mi voz varias voces que alcanzarán numerandos debajo para recrearse cantidad medida. Números sin gritos ni silencios mientras el simple mutismo de su existencia resultará eternamente mítica cuantificación.

http://www.federicolaurenzana.blogspot.com/

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