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sábado, 16 de mayo de 2009

Huésped


Polemizaba la tiesura sobre valores genuinos. Acerca de qué se sabía oriundo, desde cuándo, desde dónde; hasta evacuar cada leve sabiduría. Y aunque ya nada podían dilucidar algunos cuestionantes, los artificios y la naturaleza se daban tensos como cuerdas de lira.
Sobre y bajo las firmezas que habían auscultado para designar las prevalencias, los artificios bullían. Mediante rotundos mandamientos se habían mostrado generados por la increación misma; y por esto primerizos ante la naturaleza. Todo artífice -congeniaba cada cuestionador- había sido elaborado para comenzar encadenamientos entre causas y efectos de un mundo artificial. Pero así, así de plegarios y apologéticos habían concluido en que hasta la propia natura fue creada. Y no por la increación: por artificios causantes.
Entre marismas de aguda indiferencia, la natura había sido vista por los cuestionantes.
Sus tallos con frutos de sombra, y sus hojas sin verde raíz, decepcionados fingían aceptar aquel reproche impulsivo. Se enredaban las ramas junto a otras cuando los artificios las inquirían, se espantaban. Pero no para omitirlos, no; porque podían replicarlos con el sólo balanceo de un capullo cerrado. Es que la naturaleza dijo ser la misma increación, el vacío que promueve espacios, las desapariciones que ceden ante la generación de huéspedes, de artilugios. Y supo reñir hasta el estambre más inaceptable de éstos diciendo que bien podían ser artífices, muestrarios de verdes estelas sobre praderas oceánicas; pero siempre tras haber surgido de una naturaleza vacua: raíces donde todo mundo puede brotar.
Fuera de las diatribas en donde los artilugios jamás habían figurado rendirse, los cuestionantes se sabían asimismo artificios. Pero no siendo los primeros elementos imponiéndose desde la absoluta nada.
Cuestionándose habían entendido (con diversas cavilaciones) acerca de la cualidad de la razón irrefutable, del origen unívoco. Creían que todo generamiento se había elevado desde unas desolaciones tan vastas como si bosques fuesen atravesados por naturaleza en esparción.


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