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miércoles, 16 de enero de 2008

Sedentario fue el errante

Dentro de años insocegables, el vagabundo había desgastado a su pútrido harén de bienestares alejándose cada vez más de sus hijos, de su novia, de su parto. Molían sus huesos rencorosos a las alfombras de los que se cruzaba día tras día mientras ellos lo creían aspirante a las sutilezas del sedentarismo. Nómade, por canosos pasos despiertos, sólo amaba a las estrellas.

Caminaba. Había martirizado desvelos deambulando para desentrañar aquellos destellos que las noches le hubieran ofrecido desde otras partes, desde lejanías donde los astros se retratasen inimaginables. Aunque sus ligeros pasos no se lo habían otorgado, el vagabundo disipó tanto su oriundez, sus ásperas calles hasta hallar, sobre un descampado, charcos donde las distancias no se diferenciaban. Y pudo tocar las luces; puesto que sobre aquellos él vio a sus estrellas. Brincando sobre cada una, negoció. Prefirió retener en botellas el agua donde se lustraban los reflejos. Su contrato había sido exiguo: jamás contemplaría a todas desde los vastos rincones del mundo.

Había acumulado cinco haces inmutables; visión que había contrariado a sus constantes andanzas: las estrellas fijas; él, móvil. Entonces sus delgadas piernas se habían aflojado y caía junto a una fugaz huida. Sentado, imitaba a la serenidad astral cuando durante esa noche, los rayos de luminosidades inquietas vibraban, se movían. Es que para él, para el vigía sedentario que había muerto espectándolas sobre unos pastizales, danzaban todas las que nadie vio juntas.



www.federicolaurenzana.com.ar/

2 comentarios:

Eduardo Martos Gómez dijo...

Es un relato muy atractivo, amén de algunas asperezas y un par de palabras que no existen. Tienen mucha fuerza algunas frases que son como faros en la noche: "Sedentario fue el errante", "charcos donde las distancias no se diferenciaban", "jamás contemplaría a todas desde los vastos rincones del mundo", y sobre todo, "el vigía sedentario que había muerto especatándolas (sic) sobre unos pastizales".

Enhorabuena, Federico.

Diego Jurado Lara dijo...

Sigue. No está pero que nada mal. Hay momentos tremendos...